Gracias Bowman. Ansioso estoy por leer la segunda parte de la crónica. _________________ Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir
En la primera parte de esta crónica vimos como Arturo Pérez-Reverte resumía el sentido del cuadro de Peter Brueghel El Viejo, 'El Triunfo de la Muerte', llamándolo ‘Las Reglas del Juego’ (o ‘La Regla del Juego, en singular, indistintamente).
En esta segunda veremos el porq de la modernidad de esta obra de hace cuatrocientos o quinientos años (siempre según don Arturo).
Todo lo que vive muere, viene a decir el conferenciante.
Y como para remarcar tan siniestra llamada de atención, aparentemente obvia y en la que no hay ningún motivo de alegría o risa, Arturo Pérez-Reverte tiene el humor de ponerse a contar los instrumentos musicales que aparecen en el cuadro.
“Me sorprenden”, dice. Al fin y al cabo, “es un cuadro mudo”.
Sí. En la representación de una escena que uno imagina lejana, silenciosa y sin ruido, no se sabe bien que pintan los instrumentos musicales.
“Hay”, dice Arturo Pérez-Reverte, “campanas, unos timbales (cuyo sonido se adivina lúgubre y mortecino, como el de las campanas), algo de viento (trompetas y cuernos) y sobre todo, cuerda”. La música de cuerda, que cabe suponer melódica, debe sonar aquí, en la apoteósis de la muerte, como una ironía o como un absurdo.
Como algo impropio del trágico momento. Como una broma, más bien.
Para Arturo Pérez-Reverte, el cuadro es “un grito mudo, pero también moderno” (y ahora veremos por què ‘moderno’). El ‘Triunfo de la Muerte’, de Peter Brueghel, es “como una bomba que estalla a lo lejos y cuyo estampido percibes, sordo y apagado, al cabo de unos instantes”. Afinando el oído, y escuchando con atención, percibes campanas y timbales, muy, muy lejos. Y por fin, la irónica melodía de los instrumentos de cuerda, que se pierde en el paisaje, divertida, inadecuada y juguetona: con sorna. Impidiendo la piedad: la ironía y la burla son impías.
Brueghel se ríe de una realidad que retrata sin ruido. “Y sin piedad”, añade el Duque de Corso en brillante coletlla final a su argumento. “Con espanto, pero sin piedad”.
Como la misma muerte, que es impía, insensible y desconsiderada: no se detiene jamás ante nada. No hay argumento o circunstancia q pueda atenuar o evitar su paso. “La muerte mocha parejo”, dicen en México. En este punto, el conferenciante pasa revista al ‘friso’ de la parte inferior del cuadro, en el que se retratan diversos personajes-tipo atrapados sin remedio en la hora final. El poderoso Emperador con sus riquezas, el clérigo, el niño ‘inocente’ a punto de ser devorado por el perro, el bravo que desnuda su espada para ‘morir con dignidad’ y los amantes, ajenos a lo que sucede a su alrededor. Da igual. La actitud no importa porq el resultado es siempre el mismo. “La muerte mocha parejo”.
La muerte es un espanto sin final -o sea, eterno- y el cuadro, una burla de la esperanza. Dios, de hecho, no aparece aquí por ninguna parte.
Hay quién ha dicho que Brueghel pretendió reproducir el fin del mundo y el juicio final, o el momento anterior al juicio. Y no. Lo que reprodujo es la ya mentada 'regla del juego': la muerte, irremediable siempre. La desembocadura de absolutamente todo lo que empieza en algún momento. ‘Polvo eres...’
Porque este cuadro es la conquista de la vida por la muerte. Como hombre culto de su tiempo, Brueghel es pesimista.
Aun más. Con ‘El triunfo de la muerte’. Brueghel da sentido definitivo a toda su obra y la unifica. Brueghel, que se pasó la vida pintando jocosos y dicharacheros campesinos, personajes siempre metidos en fiestas y algrías, logra que de pronto sus personajes anteriores se nos revelen burlescas caretas de carnaval.... destinadas a la muerte.
Y la muerte misma, un acto social. Porque la muerte, contra la creencia habitual, no es algo individual. No está ‘personalizada’ ni es selectiva.
“Es social y sin sentimientos. Sucede a todos. Y sucede sin premeditación”.
Por eso genera con frecuencia la estupefacción. El ‘no puede ser’. La sorpresa. Porque nunca se espera y siempre llega.
“La carcajada impía y burlona de la calavera descarnada engulle y aniquila el teatro del mundo con la eficacia de una bomba atómica”. La risa se debe a la estupefacción, al ‘no puede ser’ que emite siempre el reclamado por la descarnada.
Y en ese ‘siempre’ reside la modernidad actual y rabiosa de un cuadro que parece concebido ayer.
Brueghel pintó “sobre el coloso que irrumpe e interrumpe el ensueño de la indestructibilidad”.
Brueghel pintó, como un profeta, nuestros ‘spanairs’, nuestras catástrofes, nuestras guerras y horrores cotidianos. Nuestros vietnams, sarajevos, chechenias....
Como si los adivinara.
Porque a pesar de cuatrocientos años de guerras, titanics y torres gemelas, no hemos aprendido nada, seguimos exclamando ‘no puede ser’ y negando la certeza inevitable de la única realidad. “De la única regla del juego universal y eterna”.
Las últimas palabras del maestro caen como una losa en los sótanos del Museo del Prado. El auditorio aplaude estremecido y mujeres con mechas en el pelo, patas de gallo en los ojos y pinturas de guerra en la cara se abalanzan sobre él y lo rodean y lo hablan y lo requieren. ‘¡Arturo! ¡Arturo! ¡Arturo!’ Yo, con los fantasmas de la gripe haciéndome chiribitas delante de los ojos, me niego a competir con aquella turbamulta de pañuelos. Tengo un mensaje del foro pero comprendo que no ha lugar. Es la noche de la Asociación de Amigos (y Amigas) del Museo del Prado y me escabullo camino de Neptuno. El ‘Goya’ de bronce de Benlliure me vigila. '¿Has oído, no? Pues cuídate, no sea q hoy venga a por ti la sin hueso'. Jodó, como están esta noche los artistas. _________________ <div><br></div><div> Clase de educación sexual en el espacio de Bowman </div><div><br></div><div>Ni honor ni vergÚenza. </div><div>Ni cojones. </div><div>Ni ná.</div><div><br></div>
Registrado: Jun 15, 2006 Mensajes: 4755 Ubicación: Barcelona
Publicado: Mie Nov 12, 2008 2:31 pmAsunto:
Magníficas crónicas. Muchas gracias por contarlo, a pesar de tu incipiente gripe, Bow.
Yo casi prefiero no imaginar la música en esta obra. Se me antoja como algo estridente y tétrico. Esa “única regla del juego universal y eterna” gana siempre la partida, aunque mientras tanto y hasta ese momento la partida está en manos de la “otra” y, si la fortuna lo propicia, en sus escenas apacibles o alegres de campesinos. Y es que la vida te acostumbra a “la vida”, mejor o peor según las circunstancias de cada uno, claro está. Don Arturo nos aconseja que no perdamos de vista esa única regla, no? cabría entonces aprendera a mirarla con menor incredulidad o sorpresa, que no por ello resignación (como el caballero desenfundando su espada). Y que “durante” usemos cuantos medios tengamos a nuestro alcance (llámese cultura, amor, amistad…) para pasar lo mejor posible y comprender este camino y su final.
Es una pintura sin duda fascinante y terrible. Qué grandes maestros eran los flamencos.
“..mujeres con mechas en el pelo, patas de gallo en los ojos y pinturas de guerra en la cara se abalanzan sobre él”
Registrado: May 14, 2005 Mensajes: -6 Ubicación: Algeciras (Cádiz)
Publicado: Mie Nov 12, 2008 3:38 pmAsunto:
Mil gracias por tu crónica de la conferencia, bowman. Amena y muy interesante. Cuídate, para que no llegue a consumirse esa gripe, toma zumos de naranja con miel. Te sentarán bien, ya verás.
En la presencia de instrumentos de música me había fijado. La música es una de mis pasiones y me llamó la atención encontrar en ese cuadro terrible -o terriblemente verdadero por lo que cuenta- un violín, trompetas, etc. Esto me recuerda al grupo de cuerda que en la película Titanic tocaba mientras que el transatlántico se hundía.
Que preciosidad de crónica, muchas gracias Bowman. Cuídate esa gripe. _________________ Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.Es hora de morir
Estupendas crónicas Bowman y gracias por tu esfuerzo griposo.
Los 21 años de reportero en zonas de conflicto parece un destino que se iniciaba en la contemplación de ese cuadro de Brueghel el Viejo. Sus vivencias en territorios hostiles le ha imprimido una forma de mirar el mundo que constantemente comunica como una advertencia para no sorprendernos cuando llegue la espada de Damocles. Pero es tan horrible todo ello que sólo quiero enfocar la mirada en el caballero que lucha con su espada hasta el final. Ante ese tipo de escenarios no quiero mirar nada más. Si ya somos conscientes de ello, mientras me quedo con esos consuelos de los que él también habla y nos ha recordado Siana: la cultura, el amor, la amistad, el sueño, un día de campo y tantas otras cosas que tiene la Vida. Un poquito de Alegría Vida Mía. _________________ "Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R
Registrado: Sep 06, 2008 Mensajes: 2206 Ubicación: Madrid
Publicado: Mie Nov 12, 2008 11:55 pmAsunto:
Que suerte el haber presenciado la conferencia.
Y qué intrepidez el haberse colado. ¿Cómo lo conseguiste? ¿Nadie pedia acreditación?
Muchas gracias por tu crónica. Esperamos la continuación. _________________ "Fuera del perro, el libro es el mejor amigo del hombre. Dentro del perro quizá esté muy oscuro para leer". G.M.
Registrado: Sep 06, 2008 Mensajes: 2206 Ubicación: Madrid
Publicado: Mie Nov 19, 2008 10:21 amAsunto:
Plas! Plas! Plas! Aplausos.
Genial la conferencia del maestro.
Muchas gracias Bowman por traérnosla.
Es un genio don Arturo. Para que luego se atrevan los de la Sexta a reírse de él. No le llegan en ingenio ni a punta de la corbata, digo, a la suela de los zapatos. _________________ "Fuera del perro, el libro es el mejor amigo del hombre. Dentro del perro quizá esté muy oscuro para leer". G.M.
Registrado: Oct 20, 2005 Mensajes: 4311 Ubicación: Ahí al lao
Publicado: Mie Nov 19, 2008 1:17 pmAsunto:
¡Gracias por la genial crónica, maese Bowman! _________________ "El grog es una mezcla secreta que lleva uno o más de lo siguiente: Queroseno, glicol propílico, acetona, ron, endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, tinte rojo nº 2, scumm, ácido para baterías, grasa para ejes y/o pepperoni."
Bueno, lo primero gracias a todos por vuestra paciencia. Lo digo porque las crónicas no reflejan (y mira q lo intenté) la 'verdad' que emanaba de las palabras del Duque de Corso: sí, las crónicas que redacté apresuradamente no recogen la intensidad de sus palabras. Una intensidad que en mi recuerdo ha terminado por imponerse a la formalidad estricta que tuvo todo el discurso. Un discurso aparentemente frío -y hasta soso- que se apegaba con tozudez exagerada a la estructura y al orden... imprescindibles, por otra parte, para hacerse entender y no naufragar en un maremagnum (y mira que soi contradictorio).
Y es que debajo del orden impoluto del discurso latía algo así como un no se qué salvaje, eso sí, magistralmente embridado. Algo indefinible, como un aroma que está ahí, innegable, pero que tampoco puedes decir qué es. Al constatarlo salto por encima de todos mis prejuicios y me digo que hay mucha verdad oculta en la cabeza llena de ángulos del Duque, cabeza que parece tallada por un Pablo Gargallo conciso y contundente. Mucha verdad propia, duramente cosechada, parece aguardar allí dentro la aparición de una forma también propia de expresarse. O eso creo, al menos.
Pasados los días no hago más que volver al momento en que APR desgranó, con la excusa del cuadro, sus propios fantasmas (le llevó una hora escasa). Casualmente encuentro en el tubo el diálogo que sigue con el periodista Iñaki Gabilondo (diálogo a propósito de 'El Pintor de B') y en el que veo muchos de los temas que el sr Duque de Corso expuso en su conferencia. Seguro que este video ya está citado en algún otro lugar del foro, pero después de una búsqueda (superficial) no lo he encontrado. Si alguien -Ro, por ejemplo, jeje- sabe dd está y cree conveniente citarlo aquí, se lo agradecería (así podríamos ver, por ejemplo, los sustanciosos comentarios q en su momento pudo suscitar entre los foreros).
Innegable a estas alturas que Gabilondo es un entrevistador brillante. Pocas veces he visto a Reverte 'tan Reverte' y olé, tan auténtico y genuino, suelto incluso (si es que tal cosa es posible) en una entrevista-tipo como ésta (una de ésas que APR prodiga durante las promociones de sus libros). Como en la conferencia, creo atisbar aquí un fantasma en lo más hondo de Reverte. Es como si un Reverte desconocido, inexpresado más bien, yaciera sepultado bajo una coraza de cultureta y de formalidad 'pequeño burguesa' (si se me permite el término francófono: middle class diríamos 'a la anglosajona'). APR parece tener mucho más que contar de lo que hasta ahora ha contado en sus novelas, construyéndolo con primorosa minucia y, sobre todo, a base de materiales prestados. Me refiero a la 'regla del juego' (de la que habló en la conferencia y que aparece también en esta entrevista) y para la que aún no habría logrado construir un discurso personal, original y propio. Particularmente, no me convence el modo en que APR expresa en 'El Pintor de B' el espanto y la incertidumbre de la 'regla del juego' (y como ya hemos hablado mucho de eso, no me voy a explayar al respecto).
A veces me da la impresión de que el propio Pérez-Reverte es consciente de esto. En la citada entrevista con Gabilondo habla, de pasada, de sus noches en blanco viendo con los ojos abiertos en la oscuridad algo (todavía) inexpresable y, por tanto, no expresado (aún) por él. Una especie de horror tan personal y exclusivo que carecería de las palabras para contarlo adecuadamente. También reconoce que sus años de 'tribulete' lo cambiaron y no siempre para bien. Veinte años cambian a cualquiera, así sean veinte años apacibles, pero cuando APR habla así se estaría refiriendo a otra clase mucho más intensa de cambio. A un aprendizaje revelador y decisivo. Tanto como para cambiar una vida.
A la 'regla del juego', por ejemplo.
¿Qué es la 'regla del juego', sr Duque de Corso, en resumidas cuentas? (y perdone la osadía de dirigirme directamente a usted). Pero no nos lo explique, por dios, que ya lo ha hecho (muy bien) y lo hemos entendido. Lo que me gustaría (y para gustos, los colores) es que usted destilase arte, sr Duque -como pide Semprún en 'La Escritura o la Vida'- y nos lo hiciera sentir. Que nos conmoviese y nos hiciera llorar como niños solos y asustados (si es que le peta) pero no de compasión y pena por los horrores que usted vio y padecieron otros, no, sino por obligarnos al enfrentamiento con nuestra propia finitud, fragilidad y contingencia. Como hizo Brueghel, por ejemplo. Cree su propio lenguaje, su propia norma artística olvidando tanto carril como usted conoce de sobra. Láncese a bailar como Margot Fonteyn: sin que el 'un, dos, tres, cuatro' sea lastre sino cimiento riguroso del vuelo mágico que las musas conceden sólo a quien domina la técnica. O se quedará en una suerte de Maruja Torres llorosa por la desdicha de los pobres palestinos en las páginas de 'El País': en viejo reportero que rememora. Desde aquí le pido con osadía pero con respeto el tremendo esfuerzo de olvidarse de las riquísimas referencias académicas que tiene para crear las suyas y convertirse así en referencia, pero en referencia de verdad, no en mediocre faro a base de los chascarrillos y exabruptos -y perdóneme la grosería- de abuelico Cebolleta que tan célebre le han hecho.
Usted puede, sr Reverte. Vuele.
Otros lo han hecho con el triple de sinceridad que usted (y perdone de nuevo) pese a contar con la décima parte de su armamento. Y no pienso en los Joseph (Conrad -'Lord Jim', 'El corazón de las T'- y Roth -'Job', 'La leyenda del Sto Bebedor'- novelas ya clásicas y definitivamente instaladas en el pedestal de la inmortalidad). Pienso en obras más modestas. 'La muerte de la esperanza', de Eduardo de Guzmán, con su evocación de la agonía de los supervivientes de la II República Española acorralados en el puerto de Alicante el invierno de 1939. O la más desconocida aún 'No se fusila en domingo', del doctor Pablo Uriel, alabada por Ian Gibson como uno de los relatos testimoniales más auténticos y conmovedores de toda la Guerra Civil Española (q ya es decir, sobre todo si lo dice quién lo dice). Y, como no, 'La escritura o la vida', de Jorge Semprún, ya citada más arriba. Relatos estos tres sin ninguna pretensión novelística sino meramente testimonial... y con otra característica común. Sus tres autores habían tenido (antes de ponerse a escribir) el dudoso privilegio de haber contemplado cara a cara (y con los ojos bien abiertos) a la 'descarnada' ... para sobrevivir y seguir tirando después.
Un privilegio, como queda dicho, dudoso y que marca no poco, como usted sabe bien, señor Pérez-Reverte, no mienta. _________________ <div><br></div><div> Clase de educación sexual en el espacio de Bowman </div><div><br></div><div>Ni honor ni vergÚenza. </div><div>Ni cojones. </div><div>Ni ná.</div><div><br></div>
Ultima edición por bowman el Sab Nov 22, 2008 10:20 am, editado 7 veces
Registrado: Jun 15, 2006 Mensajes: 4755 Ubicación: Barcelona
Publicado: Mar Nov 25, 2008 12:33 amAsunto:
bowman escribió:
Lo que me gustaría (y para gustos, los colores) es que usted destilase arte, sr Duque -como pide Semprún en 'La Escritura o la Vida'- y nos lo hiciera sentir. Que nos conmoviese y nos hiciera llorar como niños solos y asustados (si es que le peta) pero no de compasión y pena por los horrores que usted vio y padecieron otros, no, sino por obligarnos al enfrentamiento con nuestra propia finitud, fragilidad y contingencia.
Interesante. A semprún no le quedó más remedio que conocer el horror. Pero yo me pregunto qué empuja a alguien a querer conocer esa realidad que deja tan patente la “regla del juego”. Me refiero a vivir la condición más deplorable, no por ello menos humana, de forma –imagino- voluntaria durante tanto tiempo.
Explorar los territorios más hostiles, comanches, de nosotros mismos. Es eso una experiencia aterradora, fascinante, necesaria, inevitable…?. Lo que se aprende de todo ello tiene sus consecuencias, y desde luego el aprendizaje no podría ser más brutal, pero a favor quizá deje la conciencia suficiente para conocer bien cómo funciona todo esto, y de hecho eso ya es mucho. Tal vez ya no sea necesario buscar más preguntas sin respuesta. Simplemente: esto es lo que hay. Y por eso es necesario llevar siempre con uno mismo “la mochila”.
Semprún retrata el horror de forma sublime en “La escritura o la vida” y lo que transmite es un desasosiego tal sin necesidad de tétricas descripciones que estremece. A mí personalmente me impactaron mucho algunos pasajes:
“….una duda me asalta sobre la posibilidad de contar. No porque la experiencia vivida sea indecible. Ha sido invivible…He tenido una idea, de golpe…no de haberme librado de la muerte, sino de haberla atravesado. De haber sido, mejor dicho, atravesado por ella. No había realmente sobrevivido a la muerte…la había recorrido, más bien, de una punta a la otra”.
En la pintura, como en este caso de Brueghel, algunos encuentran el mejor campo de expresión donde plasmar su interior (o cómo el exterior se ha proyectado en su interior). Ahí está Goya. O Jacques Callot (esta tarde un lector a tenido a bien ponerme en conocimiento sobre su obra, en concreto la serie de “Les Grandes Misères de la Guerre”, de 1633). Los expresionistas lo hicieron de una forma brutal en algunos casos (ese "Grito" de Munch) con sus pinceladas gruesas y agresivas…. Es algo visceral, primitivo. Innato. Como los dibujos tremendos que hicieron algunos los niños de la antigua Yugoslavia en aquel libro (“Sueño con la paz”). Ese cuadro del pintor del Batallas, si lo pudiéramos ver tal vez daría las explicaciones que se echan en falta. No sé, yo aún no he conseguido imaginármelo…
Desde luego el tema da qué pensar.
Gracias Bow por la entrevista con Gabilondo (se ve a don Arturo muy relajado) y por el tema que planteas.
Y gracias Ro por los enlaces y la recomendación de usar la opción de "buscar". Yo me aplicaré el cuento.
Registrado: May 14, 2005 Mensajes: -6 Ubicación: Algeciras (Cádiz)
Publicado: Mar Dic 02, 2008 9:36 pmAsunto:
bowman escribió:
“Hay”, dice Arturo Pérez-Reverte, “campanas, unos timbales (cuyo sonido se adivina lúgubre y mortecino, como el de las campanas), algo de viento (trompetas y cuernos) y sobre todo, cuerda”. La música de cuerda, que cabe suponer melódica, debe sonar aquí, en la apoteósis de la muerte, como una ironía o como un absurdo.
Como algo impropio del trágico momento. Como una broma, más bien.
Hay q ver lo q aprende uno en este foro. Pues, mira, no conocía este 'poema sinfónico' y lo he escuchado atentamente. Y creo q el Duque se refería a una música menos evidente, menos temática, digamos. Introducida en el espantoso contexto del cuadro, quita 'tragedia', quita 'melodrama' y banaliza el suceso. Lo hace trivial, normal, corriente, cotidiano. No hay lugar ni, sobre todo, motivo para la compasión. Así q se burla de la tribulación de los afectados por la tragedia o, simplemente, de que les afecte el hecho 'vulgar' e inevitable de morir. Todo lo que nace muere. Lo uno va con lo otro. Así qué ¿porq preocuparse?
Esta sería, supongo, la 'regla del juego' revertiana. Lo que Cioran, de manera tb cínica y burlesca, llama 'el inconveniente de haber nacido' (entre otros inconvenientes, como la realización, la identidad, etc)
Tú envío me ha hecho rememorar viejos aprendizajes y recordar el tema de la 'danza de la muerte' , muy medieval y presente en toda Europa en multitud de manifestaciones. Sin ir más lejos, en las 'Coplas' de Jorge Manrique, que no deja de ser una variante del asunto y que todos los escolares españoles aprenden en en el bachillerato desde hace generaciones: en la su villa d'Ocaña / vino la Muerte a llamar / a su puerta / diziendo: "Buen caballero / dexad el mundo engañoso / e su halago...
Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
cómo se passa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.
En El Escorial se conserva en castellano una 'Danza de la Muerte' (pura, digamos) en un documento del siglo XV, na menos. Adjunto el completo artículo de la wikipedia al respecto y una referencia a la edición actual de Ediciones Miraguano (no te pierdas, por cierto, la portada...)
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