Registrado: Feb 01, 2007 Mensajes: 9439 Ubicación: Campeón del Mundo
Publicado: Jue Ago 21, 2008 4:16 pmAsunto: 562 - 11.04.2004 - La pescadera de La Boquería
LA PESCADERA DE LA BOQUERÍA
Mercado de san José, en Barcelona. Más conocido por La Boquería. El fulano tiene cincuenta y tantos tacos largos, o los aparenta, y una pinta infame de mendigo desaliñado, con deportivas rotas y una sucia camiseta de una feria del libro de hace la tira; de cuando el cabo de Creus era soldado raso. La camiseta me llama la atención, y por eso me fijo en el individuo mientras camino detrás, entre los puestos de fruta y verdura, las especias, la carne, los salazones. Me gusta la Boquería en particular y los mercados en general; sobre todo los mediterráneos, supervivientes asomados a las orillas de ese mar viejo y sabio, sin que la modernidad, y la higiene, y todas esas murgas sanitariamente correctas de la asepsia, el plástico y el envase al vacío les hayan hecho perder carácter; y aun vestidos de limpio y de bonito siguen siendo lo que fueron, llenándote los sentidos de colores abigarrados, aromas entremezclados, rumor intenso de voces que pregonan, interrogan, tocan, regatean. Disfruto como Charlton Heston con un rifle -el hijoputa- paseando por esos lugares: miro, me paro a tender la oreja, recordando.
Nada se parece tanto como uno de esos mercados a otro de esos mercados: Barcelona, Nápoles, Tánger, Estambul, Cádiz, Melilla. Etcétera.También eso es cultura. Y no me refiero a lo que algunos soplapollas llaman aquí cultura: la gastronomía como cultura, el fútbol como cultura, el teléfono móvil como cultura. Sus muertos más frescos como cultura. Ahora se le llama cultura a todo -acabo de oír a un político imbécil hablar de la cultura de la violencia-. No. Hablo de cultura de verdad. Historia y explicación, memoria y presente. Huellas y claves de lo que fuimos y lo que somos.
Pero estamos en la Boquería, les contaba. Caminando detrás del fulano con pinta de mendigo, que al pasar ante los puestos saluda a los tenderos. Viéndolo arrastrar los pies deduzco que es uno de esos habituales de sitios así, que se buscan la vida limosneando, llevando cargas o haciendo pequeños recados. Éste saluda a todo el mundo con aire ido, como muy para allá. Algunos le devuelven el saludo. Llega así -y yo detrás- a la zona de la pescadería. Y va a pasar de largo, hacia la salida de atrás del mercado, cuando lo llama una pescadera. El hombre se vuelve y se acerca despacio a la mujer, que es madura, grandota, con delantal. Una pescadera canónica. De toda la vida. Esa mujer coge un pescado del mostrador, lo envuelve en papel y se lo ofrece casi discretamente, sin decir palabra. Entonces el mendigo, o lo que sea, sonríe con su boca desdentada, asiente y hace ademán de besar el envoltorio. Y se va.
Me quedo mirando a la pescadera, que sin darle importancia vuelve a lo suyo, a amontonar mejor el hielo picado bajo las gambas y a disponer con más arte las rodajas de emperador. Estoy estupefacto. Esa mujer no puede saberlo, claro. Acabo de presenciar punto por punto algo que viví hace más de cuarenta años en el mercado de la calle Gisbert, en Cartagena, una mañana que, acompañando a mi abuela a la compra -a la plaza, como dice la gente del sur-, vi cómo a un pobre hombre, un infeliz desharrapado que allí barría los restos de verduras y ayudaba a cargar las cestas para buscarse la vida con una propinilla, una pescadera muy parecida a ésta, gordota, con el mismo delantal e idénticas manos enrojecidas por el trabajo, le daba un pescado grande, envuelto en papel de periódico. Tal cual. Al niño que yo era le pareció aquello el colmo de la compasión, y como tal lo recordé siempre. Y resulta que hoy, en la Boquería de Barcelona, casi medio siglo después, veo repetir el mismo gesto hacia el mismo hombre, en manos de la misma mujer. Un gesto que, pese a cómo está el patio y a lo retorcido que cada cual tiene el colmillo, lo reconcilia a uno con muchas cosas. Con quien todavía, por ejemplo, es capaz de actuar bajo el impulso de la caridad sin esperar aplausos, votos, bendiciones apostólicas ni nada a cambio. Sólo porque sí. Por la cara.
Total. Que sigo frente al puesto de pescado cuando la mujer levanta la vista y me mira hosca, notando que la observo. Suspicaz. Qué diablos tendrá este tío, debe de pensar viéndome sonreír como un idiota. No sabe que lo que tengo es ganas de acercarme, apoyar las manos entre los lenguados y los salmonetes y estamparle un beso. Smuac. En los morros. Por seguir siendo ella después de tantos años.
Registrado: May 02, 2005 Mensajes: 6901 Ubicación: Por ahí...
Publicado: Jue Ago 21, 2008 6:02 pmAsunto:
Me ha encantado la patente, por lo que tiene de nostálgica y porque además representa a alguien muy cercano a mí.
Mi abuela, que era "madura, grandota, con delantal" (sic.) era pescadera antes de gobernar en el taller de alfarero de mi abuelo. Yo no la conocí en la pescadería, pero el taller lo tenía siempre lleno de zascandiles, pedigüeños, zarrapastrosos y galopines entre los que repartía pan y bacalao del que siempre hacía de más.
¿Quién sabe lo que hizo mientras despachaba pescado? Pero conociéndola, seguro que tuvo muchos de aquellos gestos. _________________ ...En tierra, en humo, en polvo, en sombra, en nada...
Registrado: Sep 11, 2006 Mensajes: 71 Ubicación: La Perla de Oriente
Publicado: Sab Ago 23, 2008 1:08 amAsunto: Re: 562 - 11.04.2004 - La pescadera de La Boquería
[quote=" , en Cartagena, una mañana que, acompañando a mi abuela a la compra -a la plaza, como dice la gente del sur-,
[/quote]
En el norte también decimos "plaza"
Gracias Rogorn por recordarnosla. Es una patente muy bonita.
Registrado: Sep 21, 2005 Mensajes: 17668 Ubicación: Reino Astur
Publicado: Sab Ago 23, 2008 9:59 amAsunto:
Cierto, en el norte también se va a la plaza. Me ha encantado la patente. Leyéndola retrocedí a la infancia, cuando aún se veían pescaderas por algunas calles, cantando la mercancía a grito pelao y charlando con las amas de casa. También he recordado a una tía abuela mía que venía desde el campo en autobús y ocupaba su puestecito en El Mercao del Sur, vendiendo verduras de su huerta. Por entonces me encantaba ir a la compra con mi madre, porque, de paso, siempre íbamos a ver a la Tía Tona. Qué tiempos!!!
Gracias, Rogorn. _________________ Me alegro de no haberte matado todavía...
Vaya cuantas coincidencias Mi abuela Rosario en la posguerra tuvo primero una pescadería en la "plaza" de El Carpio y luego dos puestos de verdura de los productos que cultivaba el abuelo Pedro en su huerta en los pueblos de Cañete de las Torres([alto Guadalquivir) y Baena (Subbética -camino de Granada-), aquí nací yo (Vega del Guadajoz), una zona preciosa.
La patente ya la había leído. Es una de mis preferidas, como la mayoría de Arturo P-R.
Gracias _________________ "Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R
Registrado: Oct 20, 2005 Mensajes: 4305 Ubicación: Ahí al lao
Publicado: Lun Ago 25, 2008 7:21 amAsunto:
Gracias, Rog, y a los demás por contarnos esas anécdotas. Sin duda se parecen todos esos mercados. _________________ "El grog es una mezcla secreta que lleva uno o más de lo siguiente: Queroseno, glicol propílico, acetona, ron, endulzantes artificiales, ácido sulfúrico, tinte rojo nº 2, scumm, ácido para baterías, grasa para ejes y/o pepperoni."
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