Registrado: Feb 24, 2005 Mensajes: 160 Ubicación: Burgos
Publicado: Mie Abr 26, 2006 4:02 pmAsunto:
Creo que me gusta la pintura pero en realidad no tengo ni idea de este género artístico. Y tampoco conocía muchos de los cuadros que aparecen en la historia. Sin embargo, las descripciones de los cuadros no se me hicieron tediosas en ningún momento. Lo curioso es que tampoco tengo ni idea de barcos ni de nada relacionado con el mar y esa sí fue la parte más pesada para mí en "La carta esférica". Supongo que cada lector es un mundo.
Por otro lado, estoy muy de acuerdo con alguien que decía que la novela era como un artículo largo, uno de esos en los que Reverte cuenta "batallitas"; y eso es lo que me ha fascinado. Mis partes favoritas eran las que describían el trabajo de Faulques y Olvido en las zonas de guerra (lo de desmontar y montar el kalashnikov ).
PD: Lo de que Ivo puede ser producto de su imaginación me ha dejado tal que así . Vamos, que no se me habría ocurrido en la vida. Yo pensaba que esas cosas sólo pasaban en Lost _________________ ... y ganar laureles a fin de que un día, narrando mis hazañas entorno a la mesa de una taberna, alguien recitara también, en mi honor, unos versos como aquéllos.
Registrado: Apr 16, 2005 Mensajes: 5380 Ubicación: el sur del sur
Publicado: Jue Abr 27, 2006 12:28 pmAsunto:
Cita:
PD: Lo de que Ivo puede ser producto de su imaginación me ha dejado tal que así Alterado Alterado . Vamos, que no se me habría ocurrido en la vida. Yo pensaba que esas cosas sólo pasaban en Lost
Pues te puedes creer que yo me acordé de Lost una vez mientras leía el libro. Ahora no recuerdo muy bien cuando , pero recuerdo que pensé " esto le habría pasado a Locke igual".
Me pareció sumamente interesante por determinadas frases que empleo yo misma a menudo, poruqe, si algo he aprendido en mis escasísimos años de letrada, es:
1. Todos somos unos Hp.
2.No hay nadie absolutamente inocente.(Lo comenté con alguien del foro, Eli? puede ser? y el o ella me dijo, que triste!)
3. El mundo se divide en: conscientes e inconscientes.
Pérez Reverte: "No existe ninguna posibilidad de un ´nunca más´"
Hernán Brienza. ESPECIAL PARA CLARIN
Sentado en un sillón de pana, frente a un gran ventanal, Arturo Pérez Reverte, un hombre magro y de cara angulosa, de barba entrecana y voz decidida sentencia con crudeza: "No hay posibilidad de un nunca más. El que piensa eso es un imbécil. El mundo no ha aprendido nada: pasó el Holocausto y aquí estamos, seguimos en guerra". Recién llegado a Buenos Aires, el autor de la saga de 'El Capitán Alatriste' viajó a la Argentina para presentar en la Feria del Libro —hoy a las 19.30 en la sala María Esther de Miguel— 'El pintor de batallas', una novela diferente a las que había escrito a lo largo de su carrera literaria. Se trata de una obra más íntima y alejada de la literatura de aventuras que lo hizo célebre.
La historia de la novela es mínima: un fotógrafo corresponsal de guerra pinta en una torre frente al mar un cuadro en el que intente explicar el principio y fin de todas las guerras. Hasta que es interrumpido por un soldado croata que llega para matarlo. La razón: una fotografía tomada por Faulques —el pintor— en la ex yugoslavia arruinó su vida. El libro —tal vez el más acabado de la producción de Reverte— es también un tratado sobre la inquietante moral que lo caracteriza e incluye sus obsesiones: la guerra, la miseria humana, el mal, la culpa y la responsabilidad.
—¿Por qué en este libro usted utiliza reiteradamente la palabra "lucidez" y la convierte en central para su obra?
—Es la única virtud intelectual útil. El mundo se divide entre lúcidos y no lúcidos. Entre gente consciente de lo que es la realidad de la vida y gente estúpidamente anestesiada. La lucidez no se elige, es como un virus, la tomas o no. Es un don doloroso y esta novela es un ejercicio de esto.
—¿La lucidez no lleva al escepticismo y al cinismo?
—No. El cinismo es una patología de la lucidez.
—¿Reducir el hombre a la situación de guerra no lo simplifica?
—Al contrario, yo no he visto nada en la guerra que no haya visto en la paz. En la guerra todo se da con mayor intensidad. Hace hervir al ser humano hasta dejar su esencia más espesa, con lo bueno y con lo malo, evidentemente. En mi novela digo que si quieres saber cómo es un hombre hay que enfrentarlo a la guerra como símbolo del extremo. Argentina vio lo que era como país recién cuando se enfrentó al extremo. Pero no ha sabido llegar hasta el final.
—¿Cómo sería llegar al final?
—Hay un momento en mi novela que digo que cada vez que veo un superviviente me pregunto qué hizo para seguir vivo. La gente piensa que es bueno olvidar y no hablar de los momentos duros. Pero los momentos duros hay que apurarlos hasta el final y asumirlos. ¿Qué hiciste para sobrevivir al campo de concentración, abuelito? ¿Qué hiciste para sobrevivir a la guerra sucia, papá? Cuándo no asumes lo que hiciste, te estás engañando a ti mismo y a tu entorno. La Argentina no se hizo esa pregunta y en España tampoco. Toda supervivencia es sospechosa. El ser humano debe asumir su lado oscuro, sus complicidades, sus claudicaciones. La palabra "perdón" enmascara mucha cobardía.
—En su novela usted muestra la peligrosidad de mostrarse a uno mismo como bueno ¿Por qué?
—No hay nada más peligroso que un hijo de puta convencido de que es bueno y que tiene buenas intenciones. Sospecho de la bondad. Ya nadie es inocente. Antes podía haber incultura, pero ahora con Internet y con la televisión ¿que alguien me diga que no sabía, que no lo pudo prever, que no lo puede entender? Pues, si tenemos tres mil años de memoria documentada, ¿no sabe usted que hubo una Troya y un Bizancio? No puede creer lo de las Torres Gemelas: ¿pero usted es gilipollas? La gente quiere creer que es buena. Y la realidad es que ni el mundo ni el universo tienen sentimientos.
—En 'El pintor de batallas' no hay lugar para el perdón ni la compasión...
—La pregunta del millón es hasta qué punto es legítimo compadecerse de un gilipollas que sabe que hay tsunamis y se va a veranear a un hotel de lujo en una playa o de quien vive en el piso 56 de una Torre Gemela porque tiene una vista cojonuda. ¿Por qué quién no quiere aprender de la historia debe ser compadecido? ¿Occidente no tiene lo que se merece? Hasta qué punto los Bush, los Bin Laden, los Videla, los Franco o los Hitler no son sino consecuencias de nuestra propia estupidez e ignorancia y el no querer ver la realidad? Eso te lleva a un consuelo técnico extraordinario ¿Por qué debo sufrir si el niño al que veo padecer hoy mañana será el verdugo? Si el niño que veo en la foto del Gueto de Varsovia más adelante estará rompiéndole un brazo a un palestino. O el niño palestino se cargará a 20 tipos en un mercado.
—¿Con este argumento no se disemina la culpa y se elude encontrar responsables?
—Yo soy responsable del tipo de la picana y tú también. Porque somos parte del tejido. Es más, tú y yo, debidamente mentalizados o ideologizados, podemos usar tranquilamente la picana o el cuchillo de degollar. Hitler, Bush, Perón o Rodríguez Zapatero no son más que las manifestaciones simbólicas de la sociedad que los genera. Toda sociedad tiene sicarios. Y después se los condena y la sociedad dice: "No, yo no sabía nada, llévenselo, que era éste". No hay líneas que separen el mal del bien. En el mal puede haber bien y decencia y dignidad y coraje y en el bien puede haber lecciones de cobardía absolutamente abyectas.
—¿Su libro es una justificación de por qué usted es un sobreviviente de la guerra?
—Sí, también. Me estoy justificando, pero parto de la asunción lúcida de mi memoria, no de la negación. No es lo mismo un analgésico que un anestésico.
PD:
Y por qué me acordé de MATRIX cuando a Neo le dan a elegir entre seguir feliz sin saber la relaidad o toamr la dichosa pildorita y saber qué es real, a pesar del sufrimiento?
Registrado: Feb 24, 2005 Mensajes: 160 Ubicación: Burgos
Publicado: Vie May 05, 2006 10:23 pmAsunto:
Ojalá fuera tan fácil. Tomar la pastillita y ser consciente de la relidad en toda su crudeza. Yo lo pienso a menudo cuando leo cosas de Reverte. Por mucho que él apele a la lucidez hace falta un proceso, una experiencia vital para salir de la anestesia, de los puntos de vista convencionales. No sirve que te lo diga nadie.
Igual esta reflexión no viene muy a cuento pero yo, la mayor parte del tiempo, no me siento capaz de aplicar planteamientos como los de El Pintor a mi vida cotidiana. Y me refiero a las conversacionaes que uno tiene con amigos o compañeros de trabajo en el bar. Al final todos esperamos llegar a viejos para pagar la hipoteca, o para ascender y que nos suban el sueldo y poder comprar un coche más caro e irnos de vacaciones al Caribe. O a Tailandia. Y por supuesto a nadie se le pasa por la cabeza que una ola gigante se lo va a tragar allí mismo, en la hamaca con el daikiri en la mano y ese hombre (o mujer) que te hace tan feliz tumbado a tu lado.
No quiero que parezca que estoy haciendo algún reproche al razonamiento de Arturo (estaría en mi derecho, claro está, pero no es el caso). Lo que intento exponer es que hay, o al menos yo veo, un vacío entre la teoría y la práctica, entre el universo despiadado y frío por un lado, y la cara de pánfilos que se nos quedó a muchos cuando vimos caerse las Torres Gemelas por otro. Sí, ya sé. Troya, Bizancio... Visto con persepectiva todo encaja, nada es del todo inesperado o increíble, pero la mayoría de la gente no vivimos pensando así. Nuestra vida es mucho más simple y atmbién mucho más complicada. No sé si me explico. _________________ ... y ganar laureles a fin de que un día, narrando mis hazañas entorno a la mesa de una taberna, alguien recitara también, en mi honor, unos versos como aquéllos.
Me acabo de leer el Pintor de Batallas, y solo decir que a mi me ha gustado. Con respecto a lo que algunos comentais sobre si Ivo es producto de la esquizofrenia de Faulques yo me lo he preguntado varias veces mientras me leía el libro, porque parece que el único que lo ve es él.
SPOILER:
Al final, cuando Faulques está apoyado en el árbol contando como murió Olvido, parece ser que se lo está contando a Ivo, pero cuando acaba de explicarlo y mira a donde supuestamente estaba sentado lo único que ve era media docena de colillas.
Por tanto ¿realmente existe Ivo o solo está en la cabeza de Faulques? _________________ "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente".
Registrado: Apr 16, 2005 Mensajes: 5380 Ubicación: el sur del sur
Publicado: Lun Jun 12, 2006 5:08 pmAsunto:
Hola Cris, te cuento lo que el propio Perez reverte dijo en Cadiz sobre el tema.
Atención que vienen spoilers!!!
él no lo había planteado así, pero después más de un lector le ha comentado eso que tu comentas y que más de uno hemos discutido aquí, es decir que Ivo fuera producto de una especie de brote psicotico de Faulques. Según Arturo ese no era su planteamiento pero es perfectamente lógico ya que salvo por un par de colillas en el suelo no hay mas pruebas de su existencia.
sí, pero ya que mi papi no me ha devuelto aun el libro, mirad vosotros el capitulo en el que Faulques baja al pueblo, y se sienta en una mesa, pide dos cervezas? la camarera llega a hablar con Ivo?
Sire, te lo acabo de mirar. En el libro pone: "Cuando el camarero trajo su cerveza, Markovic estuvo un rato mirando el vaso, sin tocarlo". Pero no le dice nada. _________________ "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente".
A ver, Faulques está sentado tomándose una cerveza, y de repente se da cuenta de que tiene pintura entre las uñas. En el libro pone: "Faulques se limpiaba los restos de pintura cuando una sombra se proyectó sobre la mesa. Levantó la cara y vio a Ivo Markovic." Principio del siguiente tema: "Cuando el camarero trajo su cerveza, Markovic estuvo un rato mirando el vaso, sin tocarlo." En ningún momento pone que Markovic haya pedido nada. Faulques sólo se pide la suya y lo hace antes de ver a Ivo. _________________ "No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente".
Registrado: May 02, 2005 Mensajes: 6901 Ubicación: Por ahí...
Publicado: Mar Jun 13, 2006 12:14 amAsunto:
Yo no lo veo tan claro. En todo momento se juega con la ambigüedad del personaje y el hecho de que sólo entable relación directa con el pintor.
Sinceramente no creo que don Arturo no lo tuviera calculado como un buen golpe de efecto para hacer imaginar a sus lectores cualquier posibilidad por muy descabellada que se nos antoje. Parece demasiado perfecto como para que sea sorprendente y espontáneo.
Registrado: Mar 17, 2005 Mensajes: 499 Ubicación: Algeciras (Cadiz)
Publicado: Lun Jun 19, 2006 10:14 pmAsunto: Lo termine de leer ........pero sigue abierto dentro de mí.
Mucho antes de recibir el libro leí un espoiler que no estaba señalizado y me enteré de todo,y me enfadé,pero hace una semana empecé a leerlo y me supo muy bien no estar distraido con la gran incognita del futuro del pintor-ya la sé- así que me concentro mucho mas en los detalles de la historia,en unas palabras,me sabe mejor así el libro,(este es el mejor de los que ha escrito para mí),ninguno de los anteriores me habia dado tanto juego como este.¡¡¡¡¡¡¡¡spoiler¡¡¡¡¡¡
No creo que el croata fuese ningun recuerdo,ni un "fantasma de su culpa",es totalmente compatible la crueldad de dejar que pisase esa mina la mujer a la que queria con estar perfectamente en sus cabales,el cabron que viola y destroza a una mujer,no es un marciano,es cualquiera y el que menos se pueda esperar nadie.
No hay pureza en el pintor de batallas solo por ser el protagonista del libro,su canallada no quizo él dejarla impune.pero en el dia a dia cuantos de millones de canalladas quedan totalmente impunes,para siempre.Hace muchos años ,encontré en medio de un campo ,entre dos lascas grandes de piedra los restos oseos de lo que una vez fué una mujer, por las cuentas de vidrio de un collar y los adornos de cobre que aún conservaba,daba pié a pensar que pudo ser joven,me la imagine estrangulada ,ultrajada y depositada mas tarde entre esas piedras.Debe hacer muchos años yá que su-s asesino-s le dieron muerte y el responsable vivió como cualquier vecino,participando de la vida social local,quizas participando de las fiestas y actos religiosos,casando a sus hijos etc.Sin un apice de culpa ,contentos en sus entrañas por la impunidad,no son marcianos,son animales sobreviviendo a costa de pasar por encima de quien sea para lograrlo.
Registrado: Feb 01, 2007 Mensajes: 9548 Ubicación: Campeón del Mundo
Publicado: Mar Jul 25, 2006 12:36 pmAsunto:
"El pintor de batallas, de Arturo Pérez-Reverte, es extraordinaria. Está en la línea de Territorio Comanche. Escribe de lo que conoce a fondo. Es impactante", opina Jean Schalekamp, su traductor al holandés desde hace ya más de quince años. Ambos escritores mantienen una fluida relación. Es habitual que el afamado escritor de Cartagena le dedique en sus artículos lisonjas como "mi traductor hereje" al colaborador de DIARIO de MALLORCA y aprecie sus bondades literarias cuando habla de su libro de reflexiones, Sin tiempo de morir.
"El protagonista de su última novela, el fotógrafo Andrés Faulques, convertido en pintor, está claro que es el propio Pérez-Reverte. Las experiencias que narra de la guerra, él las ha vivido y eso le dan verismo e impacto a su narración. Aprecio tanto lo que cuenta como la manera, y aunque no he hablado con él detenidamente, creo que el personaje del croata es su alter ego", comenta Jean Schalekamp.
Asegura que traducirla al holandés "no me ha provocado mayores problemas porque conozco muy bien su estilo", aunque reconoce que "las frases largas y complicadas de esta novela convierten en un reto su traducción". Con todo, a Schalekamp el autor español que le ha procurado mayores quebraderos de cabeza ha sido Tiempo de silencio, de Martín Santos.
Apunta que "en Holanda, ni Pérez-Reverte ni Marías ni la literatura española, en general, son muy vendidas. Les interesa más la anglosajana". Con todo, el creador de Alatriste ha sido fichado por la prestigiosa editorial Meulenhoff.
Registrado: Feb 01, 2007 Mensajes: 9548 Ubicación: Campeón del Mundo
Publicado: Vie Ene 12, 2007 10:49 pmAsunto:
Entrevista de Le Figaro con motivo de la promoción en Francia de “El pintor de batallas”
Arturo Pérez-Reverte: reporter sans oeillères
Anthony Palou, 5 janvier 2007
«La guerre, c’est une vision du monde, analyse Pérez-Reverte. Si je devais penser à une photo, ce serait celle de Henri Huet, “War Zone D, juin 1967”.» Dans «Le Peintre de batailles», l'écrivain espagnol revient sur son passé de correspondant de guerre. Un roman impressionnant, d'une redoutable gravité. Rencontre.
Ce jour-là, le premier étage du Café de Flore réputé pour son calme semblait pourtant trop bruyant. Pourquoi? Parce que Arturo Pérez-Reverte était aphone. Même dans le cloître d’un monastère il eût été difficile de l’entendre, de suivre les méandres de sa pensée effervescente. Le célèbre écrivain espagnol avait donc laissé sa voix dans l’exercice épuisant de la promotion de son dernier et probablement plus grand roman : 'Le peintre de batailles'. Il commande une tisane citronnée censée calmer sa gorge en feu.
Il reste malgré tout volubile. C’est qu’il en a des choses à raconter. Arturo Pérez-Reverte aime la France et parle la langue de Molière avec cet accent ibérique qui, d’habitude, lui fait rouler les «r». Treize ans qu’il traverse régulièrement les Pyrénées. Petite barbe bien taillée de mousquetaire, oeil de jais, l’homme est attentif, chaleureux, ferveur et enthousiasme naturels du Sud. Dès la première poignée de main, on a la délicieuse sensation d’avoir toujours connu l’auteur fameux du Capitaine Alatriste, dont le dernier tome vient de sortir en Espagne. Quand on le quitte, une seule envie: le revoir. Avec 'Le peintre de batailles', qu’il considère comme la pierre angulaire de son oeuvre, Pérez-Reverte revient sur ces années où il fut reporter, puis correspondant de guerre. Vingt ans de terrain. Le théâtre des opérations, il connaît. La Palestine, l’Irak, les Malouines, le Liban, l’Erythrée, la Bosnie, Chypre… Stylo dans une main, appareil photo dans l’autre. Reporter à l’ancienne: enfant, il se rêvait Tintin. «Je voulais surtout voyager. Je voulais aller dans les endroits dont on parlait dans les livres, être dans l’aventure, voir des filles. Je voulais trouver mon capitaine Haddock.»
Aujourd’hui, il fait le bilan de ces années, quand il couvrait, journaliste, la mort au travail. Son roman est écrit avec une impressionnante économie de moyens. L’écriture est froide comme la guerre. «Il n’y a pas d’adjectifs dans le livre, il n’y a pas de points d’exclamation, prévient-il. Je raconte l’horreur d’une manière objective. La véritable horreur est froide. Elle est comme ça (il tape la phalangine de son index contre la table qui fait tac tac tac). L’horreur, ce n’est pas les blessés se tenant les tripes dans les mains. L’horreur, c’est un village que vous avez connu plein de gens, d’enfants courant, jouant, et que vous redécouvrez, un jour gris, sans personne dans les rues, pas même un chien. L’horreur, c’est quand vous marchez sur le sol et que vous entendez uniquement le bruit des vitres cassées sous vos bottes; c’est quand vous entrez dans une maison où il ne reste que des photos d’une famille disparue.» Puis, poussant plus loin sa réflexion, il continue de sa voix enrayée : «Tuer est l’acte le plus ancien de l’humanité. Toujours selon mon expérience culturelle, professionnelle, j’ai compris que la mort, la maladie, le malheur, la souffrance font partie de la vie. Aussi normal que les honneurs, le sexe… La société occidentale et ses intellectuels ont fait une dramatisation excessive de la tragédie. L’homme de l’Antiquité ou du Moyen Age avait un rapport plus réel à la réalité. Il savait que l’homme meurt. Aujourd’hui on a construit autour de nous des barricades de protection virtuelle pour tenir la réalité qui est impitoyable: c’est l’iceberg qui coule le Titanic ou les avions qui percutent le World Trade Center. Contrairement à l’homme ancien, l’homme moderne n’est pas prêt à cette réalité.»
L’histoire du peintre de batailles est terriblement simple: dans une ancienne tour située au bord de la Méditerranée, un exphotographe de guerre, Faulques, peint une immense fresque circulaire. Il y a des peintres de batailles comme il existe des peintres de marine. Il vit seul entouré de ses pinceaux. Ses pensées sont traversées par le souvenir d’Olvido Ferrara, une femme qu’il a aimée, disparue lors d’un reportage dans l’ex-Yougoslavie où elle sauta sur une mine. Il se souvient aussi qu’il l’a photographiée morte. Cet immonde caractère prédateur du photographe! Un jour, un inconnu se présente à Faulques: «Je m’appelle Ivo Markovic. –Pourquoi vouliez-vous me voir? –Parce que je vais vous tuer.» Le ton du huis clos à venir est donné. Pourquoi ce Markovic veut-il éliminer Faulques? Parce que ce dernier l’avait pris en photo – cliché qui fit le tour du monde – à Vukovar. Dès lors, cet homme enrôlé dans la milice croate devint malgré lui la figure du «héros» que les Serbes se devaient d’abattre. Torturé pendant six mois puis relâché deux ans et demi plus tard par un échange de prisonniers, Markovic part à la recherche de sa femme et de son fils. Il apprendra qu’ils ont été violés. Pour en rajouter dans l’horreur, l’enfant de 5 ans a été cloué sur une porte avec une baïonnette. Ensuite, ils ont coupé les seins de sa femme et l’ont égorgée. Et tout ça à cause d’une photo.
Le roman devient alors un éprouvant tête-à-tête. Rarement un livre aura plongé aussi profondément le lecteur dans les limbes du mal. Entre les deux hommes se joue une sorte de dialogue platonicien. Dialogue sur la mort, la cruauté, la peinture, la peur, l’image, la nature humaine et animale, la vie. Les regards, les gestes sont ici très lourds de sens. Un léger sourire froid, une bouffée de cigarette, des lèvres sur le bord d’un verre de cognac disent parfois beaucoup plus qu’un long discours. Quand la nuit descend lentement sur les deux hommes, quand la lune éclaire de sa pâleur cette étrange confrontation, quand un phare balaie au lointain le ciel noir et que son faisceau illumine par intermittence les deux personnages, Arturo Pérez-Reverte est au sommet de son art brut. -Le peintre de batailles' est surtout un roman sur le passé qui, comme une arête en travers de la gorge, ne passe pas, une somptueuse réflexion sur la manipulation de l’information et sur la supériorité de la peinture sur la photographie, toujours manipulable.
Seuls les peintres d’autrefois ne mentent pas: «Ce livre est sorti d’un regard. Il y a Goya, bien sûr, mais Goya n’est qu’un symbole. Goya, c’est Homère, Dante, c’est toute la culture européenne… Nous les Européens avons des siècles et des siècles d’expérience documentée de Homère jusqu’à maintenant. Le problème est que nous n’utilisons pas cette expérience. Nous ne voulons pas la regarder. Goya, c’est la lucidité, la réalité, ce n’est pas la peinture décorative d’un général qui voudrait inventer ses batailles, ce n’est pas une photo de guerre manipulée. Aujourd’hui, la peinture est contaminée par la manipulation. Il faut se méfier de l’art moderne. Un peintre aujourd’hui ne peint pas le tableau pour le tableau mais pour un éventuel catalogue ou une émission de télévision…»
Quand on lui parle du Guernica de Picasso, Pérez-Reverte ne fait pas dans le politiquement correct : «J’aime Guernica de Picasso comme chef-d’oeuvre pictural, mais je ne peux pas l’aimer comme reflet d’une réalité de la guerre ou de l’horreur. Guernica de Picasso n’a pas été fait pour montrer l’horreur, il n’a pas été peint pour montrer l’attitude de l’artiste face à l’horreur. Il y a un manque de sincérité dans le tableau. Picasso savait qu’il était admiré quand il l’a peint… Goya, lui, était un vieux grognard qui savait que le monde est un territoire hostile, difficile et dur. Picasso était un enfant gâté par le monde. Il a fait Guernica comme il aurait pu faire n’importe quoi. Goya peint avec les tripes, le coeur, la mémoire ; Picasso, lui, peignait pour l’Histoire.»
Faulques, le personnage du roman, a compris que l’horreur ne peut pas être montrée avec les instruments d’aujourd’hui car ces instruments sont eux-mêmes contaminés par le monde actuel. Seuls les peintres d’autrefois, pense-t-il, ne mentaient pas. «Attention! précise Pérez-Reverte, à l’époque, les peintres mentaient aussi. Un peintre religieux du XVIIe, par exemple, faisait son tableau selon les règles de l’époque et selon le désir des gens qui le payaient, mais au fond du tableau on pouvait toujours dénicher le vrai regard du peintre.»
L’écrivain est bien conscient qu’avec ce roman – dont on mesurera pendant longtemps l’onde de choc – il se met plus à nu que dans ses autres livres. Il fallait qu’il l’écrive maintenant : «Si on n’écrit pas un roman dans un moment juste, c’est perdu. Celui-ci était pour moi une façon de ranger les armoires.» De vider sa mémoire. Alors, Ivo Markovic tuera-t-il Faulques? En tout cas, le Croate pensait tuer un homme vivant, mais le peintre dans sa tour n’est déjà, au fond de sa conscience, chambre obscure, qu’un moribond.
Registrado: May 04, 2007 Mensajes: 4683 Ubicación: León
Publicado: Jue Jul 19, 2007 12:44 pmAsunto:
¡¡¡Jo!!! Estoy leyendo ahora El Pintor de Batallas y he empezado a leer este hilo, que confieso que nunca había leido, a ver qué opinábais vosotros, porque yo debo confesar que me ha costado un poco engancharme a él. A diferencia de lo que otros dicen por ahí, el principio no me ha parecido muy atractivo, sino que voy cogiéndole el gusto según voy avanzando.
Pero bueno, que yo iba a decir que me estaba empezando a gustar mucho más el personaje de Ivo Markovic que el de Faulques, pero creo que, sin haber pasado de la página 2 de este hilo, ni del capítulo 8 del libro, voy a terminar de leerlo antes de decir nada, porque me estoy temiendo lo peor.... _________________ "Aprecio a esos cabrones" APR
Acabo de ver -Enemigo a las puertas- y he recordado -El Pintor de Batallas- que leí hace algo más de un año. Magnífica la interpretación de Ed Harris en el bando de los malos.
Está ambientada en plena II Guerra Mundial, en el enfrentamiento entre la Alemania del III Reich y la Rusia comunista de Stalin. La película sitúa con maestría este enfrentamiento internacional en la figura opuesta de sus dos personajes principales, Vassili (Jude Law), el francotirador ruso, y el mayor Konig (Ed Harris), el francotirador alemán. El régimen stalinista encuentra en Vassili, un antiguo pastor, la figura del héroe nacional, como máximo exponente de servicio a la nación y ejemplo de superación. En este sentido, la película muestra como dentro del régimen comunista de Stalin, la labor de la propaganda política, encarnada en el largometraje por el oficial Danilov (Joseph Fiennes), fue utilizada como mecanismo de concienciación social e instrumento de superación personal a través de la figura del héroe nacional.
Uno de los elementos más impactantes de la película es como su director, Jean-Jacques Annaud, gestiona la filosofía militar rusa en el enfrentamiento bélico de Stalingrado, por la que ninguno de los soldados rusos podía evadirse de la lucha contra el enemigo. Hay dos escenas que clarifican perfectamente esta circunstancia: una en la que los oficiales rusos ejecutan a sus propios soldados cuando deciden retroceder en el campo de batalla, y la otra en la que el máximo oficial ruso encargado de la defensa de Stalingrado arenga a sus oficiales en busca de un mayor compromiso con la nación y la lucha, en la que no debe haber ningún tipo de concesiones al enemigo.
San Agustín ha visto que se trabaja por lo incierto en el mar y en las batallas y todo lo demás, pero no ha visto las reglas del juego. BLAISE PASCAL. Pensamiento, 234
_________________ "Al final lo que está en juego es como vivir con el desorden". Arturo P-R
Ultima edición por koora_linax el Sab Nov 17, 2007 11:41 am, editado 2 veces
Entro, después de mucho pensármelo, en este hilo. Y lo hago perezosamente y con desgana: presiento que una vez más voy a ser el malo de la película, el abogado del diablo, el raro. Y no me apetece. Al principio tenía gracia, pero ya va cansándome el papel. Podría pasar y largarme a sitios más confortables y afines (que esos sí que son aburridos) pero es que ustedes me caen bien, fíjate que cosa más rara. Asín que sus jodéis, ala: disiento. Sí, “El Pintor de Batallas”, para mí, no funciona (una pena porque es mucho el arte desplegado por el señor Duque en esta historia... tal vez demasiado). Y voy a decir por qué a mí no me funciona. Yo necesito hablar de lo que no me satisface (al contrario que Alberich, cuya sabiduría, por otra parte, tanto aprecio). Yo necesito hablar de los trabajos artísticos malogrados (a mi juicio) a pesar del trabajo puesto en ellos por sus autores. No me basta desecharlos con un “no me gusta” y pasar a otra cosa. El arte es demasiado importante y necesito averiguar porqué una obra de arte “no me ha gustado”. Igual soy yo el equivocado y podría suceder que se me estuviera pasando alguna clave por alto. El arte, al fin y al cabo, no es más que un conjunto de claves codificadas por el artista. Y desentrañarlas me interesa. Es lamentable, pero “El Pintor de Batallas” ni siquiera ha logrado interesarme, sorprenderme, desconcertarme y, en resumidas cuentas, atraparme. Y es que “El Pintor de Batallas” me suena a deja vu”, a “ya visto”. Perez Reverte intenta contarme una historia muy original: una simple fotografía cambia la vida de dos personas, el fotógrafo y su modelo, sólo que en dos sentidos diametralmente opuestos. Pero para hacerlo se va por las ramas enredándose en los rubios cabellos de una bella muerta.
Siempre hay una rubia en las novelas de Perez Reverte. Se me antoja que muy convencionales todas ellas. Lamentablemente, no comparto la fascinación por las rubias bellas y sofisticadas. Detrás de las rubias no hay nada que no haya detrás de cualquier otro ser humano, por muy sofisticadas que parezcan. El interés que pueda tener un personaje por el hecho de ser rubio y bello me parece mínimo. Y los motivos de esta bellísima señorita rubia para meterse a fotógrafo de guerra, perfectamente increibles. Una señorita puede enamorarse de personas con las más variadas ocupaciones profesionales, pero no por eso va a adquirir la pericia necesaria para practicarlas. Tengo la sensación de que para contar esta “simple” historia, Perez Reverte se pasa intentando “epatar” más que conmover. Tal vez le sobren recursos al Maestro. Tal vez tenga tantos que se haga un lío al gestionarlos.
“El Pintor de Batallas”, en fin, me parece rebuscada, rococó. No hay verdad en ella, sólo literatura recalentada. Es como un refrito de cincuenta mil tópicos sobre las rubias, la guerra y la maldad de los seres humanos (innecesariamente siniestros, por cierto, los detalles sobre el espantoso final de la familia de Ivo, otro personaje ligeramente increible). Hay mucho, y muy bueno, escrito sobre el tema del horror humano. Me vienen a la memoria “La roja insignia del valor”, "Tempestades de acero", “Johnny cogió su fusil”, el (para mí) imprescindible “Matadero 5”, de Vonnegut, “El Imperio del Sol” de Ballard y, por supuesto, “La escritura o la vida” de nuestro Jorge Semprún. El arte en general ha tratado mucho el espanto y la capacidad del ser humano para provocarlo. Las visiones de El Bosco o Brueghel, el mismísimo “Cristo” de Velazquez o el “San Bartolomé” de Ribera. O los “Desastres” de nuestro Goya, que aún hoy, con todo lo que ha llovido, siguen siendo desasosegantes. Y, como no, la brutal pelicula “Saló”, del italiano Pasolini, tan imposible de soportar en 2007 como el día de su estreno. Prohibida en España, tuvo que esperar unos años para provocar también aquí las reacciones que había provocado en su momento en todo el mundo: filas de espectadores alterados abandonando las salas en masa. Decían que la película era una birria y un asco y que no valía la pena. Pero no era aburrimiento lo que se reflejaba en sus caras cuando hablaban, sino inquietud, desasosiego, miedo en resumidas cuentas. Una historia sobre el espanto que es capaz de producir el ser humano puede provocar muchas cosas... salvo indiferencia. Y puede ser muchas cosas, salvo impersonal.
Registrado: Aug 19, 2006 Mensajes: 9149 Ubicación: ESPAÑA - EUROPA.
Publicado: Lun Ago 13, 2007 7:27 pmAsunto:
Yo lo que digo,mi apreciado Bowman, es que...hay tanto y tanto arte ahí fuera,esperándonos...
tantos libros que esperan ser leidos,cuadros que ser vistos hasta la última pincelada,películas con las que gozar y música que sentir...que prefiero no perder mi precioso tiempo desgajándome los sesos, pensando en aquellas cosas que no me han gustado...prefiero pasar al siguiente libro,a la siguinte peli o a otro disco...solo eso.
Pero vamos,admiro su capacidad de profundización.
Por mi parte,que soy admirador e incondicional de "El pintor de Batalas",no se va a montar nada...ya se habrá fijado que,salvo un par de veces,no suelo discutir...y menos por cuestiones de gustos.
Un abrazo. _________________ "And now I know how Joan of Arc felt
Now I know how Joan of Arc felt..."
soy admirador e incondicional de "El pintor de Batalas" (...) no se va a montar nada (...) salvo un par de veces,no suelo discutir (...)
Pues la verdad es que me alegro lo indecible. Aunque un bonito cambio de impresiones con un tío inteligente y con criterio siempre es estimulante. Y con una tía, no digamos
Un abrazote.
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