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'Falcó' (2016)
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Rogorn
Capitán


Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Vie Ene 20, 2017 6:18 pm    Asunto: Responder citando

"El desafío era que el lector quisiera irse a tomar una copa con un hijo de puta"
Ester Aguado - woman.es - 19/01/2017

«El desafío, a la hora de escribir 'Falcó' (Alfaguara), era que el lector quisiera irse a tomar unas copas con un hijo de puta que es un torturador, un asesino, un amoral, un mujeriego, un golfo sin escrúpulos, por eso lo envolví de espía encantador, guapo, elegante, sin ideas políticas», explica el escritor murciano, que acaba de publicar la primera obra de lo que será una nueva saga, al estilo del Capitán Alatriste. «Esta es una novela lúdica, donde intento usar la historia (la Guerra Civil española) para explicar el presente y que, al mismo tiempo, el lector viva una aventura apasionante», dice Pérez-Reverte. Para dar vida al espía Lorenzo Falcó –que surgió tras ver la película 'Esta noche o nunca', de Gloria Swanson–, Arturo ha recurrido a sus innumerables experiencias personales en las siete guerras que cubrió como corresponsal. Objetivo conseguido.
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Rogorn
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Registrado: Feb 01, 2007
Mensajes: 13445

MensajePublicado: Lun Ene 23, 2017 6:20 pm    Asunto: Responder citando

'Falcó', de Arturo Pérez-Reverte
Wayne Jamison - labibliotecadewayne.blogspot - 23/01/2017

Valoración: 5. Se deja leer, sin más.

Prosa sencilla, sin grandes alardes, con cierto aire de novela de quiosco. La trama es también bastante simple, incluso previsible. Los personajes tampoco es que estén demasiado trabajados. O al menos esa es la sensación que da. Supongo que ni falta que le hace a Arturo Pérez-Reverte, quien, eso sí, parece tener muy claro lo que quiere con esta novela: entretener sin excesivos alardes y abrir una nueva serie con el personaje que sirve de título, como ha hecho con un Alatriste que da sus últimos coletazos. Literatura pop, en definitiva, como he leído en alguna reseña no recuerdo dónde, término en cualquier caso que me parece de lo más acertado en este caso.

El protagonista lleva lógicamente el peso de la narración. Se trata de un espía en la España de los años 30, cínico, sin escrúpulos, golfo, mujeriego... Un mercenario que se vende al mejor postor, aunque en el momento que narra el libro trabajaba para los servicios secretos franquistas. Un joya, vamos. No cae mal ni provoca rechazo pese a todo. resulta desde casi el principio un sinvergüenza simpático, mérito (supongo) que habría que apuntar al autor.

La narración me ha resultado algo fría. Lo cierto es que 'Falcó' se deja leer sin problemas. Es más, puede acabarse fácilmente en un par de tardes. Se nota que Pérez-Reverte sabe manejar con destreza las herramientas para enganchar al lector, pero uno no puede evitar la sensación de estar leyendo la típica novela de espías que parece escrita pensando más en su adaptación al cine.

En definitiva, no defraudará a los incondicionales de Arturo Pérez-Reverte. O si lo hace, no tanto como para dejar de leer sus libros. A los demás, en su mayoría, dudo que 'Falcó' vaya a dejarles huella. Yo sigo sin pillarle el punto a este escritor, de quien solo me ha gustado 'La reina del sur'. Estoy convencido de que si esta obra la firmase Pepe García en lugar de Pérez-Reverte, correría una suerte muy diferente y no hubiese ocupado nunca un lugar de privilegio en las estanterías de libros más vendidos.
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Ada
Capitán


Registrado: Aug 17, 2007
Mensajes: 5719
Ubicación: Madrid

MensajePublicado: Mie Ene 25, 2017 9:36 am    Asunto: Responder citando

Falcó – Arturo Pérez-Reverte
JOSE VERA ON JANUARY - 22 - 2017

Síntesis del libro
La Guerra Civil Española sirve de marco a las aventuras de Lorenzo Falcó, un espía franquista que se verá envuelto en la liberación del más importante líder de la Falange española.

Trama general
Lorenzo Falcó disfruta de una buena vida. Hoteles de lujo, mujeres hermosas y una cuenta de gastos bastante flexible. Su militancia en el Servicio Nacional de Información y Operaciones le permite esos lujos, sobre todo en los inicios de la guerra civil española.
Pero los lujos de Falcó vienen con una contraparte que puede llegar a ser muy desagradable, sobre todo en este caso cuando se ve obligado a ayudar a la Falange a liberar a su líder, José Antonio Primo de Rivera.
Para lograr su objetivo, Falcó tendrá que infiltrarse en Alicante y hacer contacto con la resistencia falangista que sobrevive dentro del territorio controlado por la república, una coalición de tendencias políticas de izquierda y comunistas.
Los contactos de Falcó son Ginés y Caridad Montero, dos hermanos falangistas que viven su ideología fascista de una manera más romántica que realista y Eva Rengel, una joven por la que Falcó se ve atraído casi de inmediato encontrando en ella algunos reflejos de su propio ser.
Falcó iniciará los preparativos para el rescate de Primo de Rivera, pero estos estarán llenos de contratiempos. Encuentros a media noche, traiciones, asesinatos sospechosos y torturas estarán a la orden del día, analizadas con el cinismo y practicidad de Falcó.
La ya difícil misión se complica cuando los sentimientos de Falcó se interpongan en sus decisiones y una última tuerca es ajustada dejándolo con un mal sabor de boca cuando órdenes inesperadas lleguen y le hagan cuestionar no sólo lo que está haciendo, si no también la lealtad de sus jefes.
Apreciaciones
Arturo Pérez-Reverté ha dado en el clavo otra vez con sus personajes. Lorenzo Falcó está a la altura de Diego Alatriste. Con una atmósfera de novela negra, Reverté nos embarca no sólo en una muy bien estructurada novela de espías, también nos muestra a una España dividida por la guerra civil que cobró muchas vidas.
Al igual que el ciclo de Alatriste es un homenaje a las novelas de aventura de capa y espada, Falcó es una excelente novela negra con todas las características de ella. El tipo duro, la mujer fatal, enemigos fácilmente identificables, cigarrillos y traiciones. Reverté no inventa la novela negra pero usa todos sus recursos para mostrarnos a una España herida y dividida por intereses políticos.
Lorenzo Falcó es cínico, duro, humano, contradictorio y con una cierta flexibilidad moral que le permite ser un completo desalmado que puede matar a sangre fría. Sin embargo, al igual que Alatriste, tiene un cierto código de honor personal que le gusta cumplir.
Esta es una novela que atrapa desde el principio y, aunque hay algunos momentos en que se vuelve predecible, es una historia en la que el cinismo Falcó nos arrastra y conocemos más de la España que tanto ama Reverte.

Otros puntos de vista
http://reginairae.blogspot.pe/2016/10/falco-de-arturo-perez-reverte.html
https://soybibliotecario.blogspot.pe/2016/11/falco-de-arturo-perez-reverte.html
http://mirinconderesenas.blogspot.pe/2016/11/falco-de-arturo-perez-reverte.html
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Consuela saber que nadie a quien amas se quema en lo que arde. http://adacaramelada.blogspot.com.es
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Ada
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Registrado: Aug 17, 2007
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MensajePublicado: Jue Ene 26, 2017 9:57 am    Asunto: Responder citando

A propósito de ‘Falcó’
Herme Cerezo - diariosigloxxi.com - 26/01/2017

Desde ‘El húsar’, su primer título publicado allá por el año 1986, Arturo Pérez-Reverte ha tenido tiempo sobrado para tocar muchos palos en esto de la literatura. Buscadores de libros y tesoros, soldados de los tercios, grafiteros, maestros de esgrima, reporteros de guerra, sacerdotes, húsares y académicos de la lengua pueblan las páginas de sus mejores entregas. Entre semejante fauna faltaba un tipo distinto, y lo ha encontrado en Falcó, un «espía español completamente amoral y sin ideología», como el propio escritor lo definió en una entrevista concedida a 'XL Semanal' el pasado mes de octubre de 2016, en la que redondeó su catadura moral añadiendo que también era «aventurero, golfo, simpático, vividor, mujeriego y políticamente incorrecto». Pero aunque amoral y sin ideología, como les ocurre a todos sus protagonistas (Jaime de Astarloa, Lucas Corso o Alatriste por citar solo unos pocos), sí posee un código de comportamiento: el suyo propio. Algo así como le ocurre a Harry, el marino de alquiler de la película ‘Tener y no tener’, dirigida por Howard Hawks, quien en una de las escenas afirma que él siempre está «del lado de mis asuntos».

Falcó nace con la pretensión de protagonizar una serie de novelas. Comienza su actividad durante la Guerra Civil, un tema que apasiona al escritor cartagenero, como ya ha dejado constancia en su obra ‘La Guerra civil contada a los jóvenes’ y en muchos comentarios y artículos nacidos de su mente y escritos por su mano. El argumento se fundamenta en el intento de rescatar a José Antonio Primo de Rivera de la prisión de Alicante, donde se encontraba recluido. Al parecer se trató de un proyecto verídico, un intento de las fuerzas golpistas del 18 de julio del 36 por excarcelarlo. Para llevarlo a término, se escogerá a un grupo de falangistas, entre el que figuran dos mujeres, dirigido por el propio Falcó.

Uno de los valores de la novela radica en que la ambientación, sin ser exhaustiva, es suficientemente precisa como para que podamos asistir al ambiente que se vivía en ambas zonas, la republicana y la sublevada, en las que la vida, de alguna manera, seguía su curso habitual, aunque sujeta a las tensiones, miedos e intranquilidades de un país que se debatía en lucha fratricida, una vida en la que los habitantes de una y otra trinchera aparentaban lo que no eran para conservar el pellejo o luchar por unos ideales sin ser descubiertos. Con ser esto mucho, todavía queda tiempo para detenerse a conocer cómo funcionaban los despachos de militares y políticos en plena contienda bélica, lugares donde las decisiones que se tomaban y las operaciones que se ponían en marcha no resultaban tan distintas de las que encontraríamos en tiempos de paz o, al menos, de una teórica situación de no-guerra.

A medida que le vamos conociendo a través del texto, Falcó se muestra como alguien absolutamente seguro de sí mismo. Todo lo que planee se va a desarrollar de acuerdo con sus pretensiones. Es un tipo duro, bañado en cicatrices, que sabe cuándo va a ligar, disparar o dar un puñetazo sobre la mesa con éxito. No importa el rango superior de su oponente dialéctico, todo va a rodar a la perfección, porque él está considerado como un profesional competente en su oficio, que sabe jugar sus bazas del modo adecuado. Es durante esta fase que se nos muestra como un personaje quizá demasiado mecanizado, cargado de automatismos: acción-reacción, propuesta-objetivo cumplido. Sin embargo, ahí aparece el oficio de Pérez-Reverte para poner a este aventurero, vividor y mujeriego en su sitio justo, mediante las bofetadas que reparte la vida.

Y justo ahí acaba la novela. El mejor modo de hacerlo, al menos a mi entender. El apetito para seguir leyendo los devenires de Falcó está servido encima de la mesa y don Arturo, una vez más, no nos defrauda. Ya sé que esta reseña es breve y sucinta, como el estilo de la novela, sobrio y eficaz, pero ya dije en el encabezamiento que solo era “un a propósito”.
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Rogorn
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Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Mie Feb 01, 2017 9:13 pm    Asunto: Responder citando

'Falcó', de Arturo Pérez-Reverte
Jesús V - papeldetintanegra.com - 01/02/2017

En esta nueva novela, Pérez-Reverte nos presenta a un nuevo personaje en el que, según el marketing editorial, “quedaremos en suspense por todo lo que leerás.” Nada más lejos de la realidad. Este año ha sido mi año personal del autor ya que he conocido su biblioteca a fondo y he de decir que esta novela ha sido de lo peor que he leído de él. Previsible desde las primeras páginas y con poca potencia de cara al lector teniendo en cuenta que estamos acostumbrados a novelas como 'El asedio', 'La tabla de Flandes' o 'El tango de la Guardia Vieja'. Pienso que esta novela ha sido escrita con el piloto automático, y ello ha llevado a traernos una novela más, aunque no hubiera pasado nada si fuera una menos.

En lo que parece el inicio de una nueva saga, Lorenzo Falcó se nos presenta como un asesino a sueldo en la época de la Guerra Civil que hace los “trabajos sucios” del lado fascista y la historia se centra en una misión complicada. La tensión se diluye entre cigarrillos y pensamientos del protagonista y nos quedamos con las ganas de conocer más a fondo las tareas de personajes como Cari, Ginés o la propia Eva. Quiero pensar que el inicio de una saga puede ser suave pero en este caso todo queda lejos de lo que se espera del autor. Una novela realmente corta que no ofrece demasiado salvo un personaje que, si se descubriera más y viéramos todas las capas que tiene podría ser realmente brillante, pero queda en un boceto desdibujado por clichés de películas de los años 30/40 en las que un espía actúa más de cara a la galería que en la realidad.

Por ello es desconcertante ese cambio del protagonista a mitad de novela. Ni tiene lógica ni un personaje como el que te presenta la editorial como un “amoral y un sirvengüenza” haría tal cosa. Mal sabor de boca a un año en el que he leído grandes obras de este autor. Una verdadera lástima. Como pie de página, es curioso ver como una novela que se ha terminado en abril es publicada, casualmente en época navideña. Valoración: 3/5.
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Rogorn
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MensajePublicado: Dom Feb 05, 2017 9:16 am    Asunto: Responder citando

'Falcó', la última novela de Arturo Pérez- Reverte
Antonio Carlos Cintas Pérez - lavozdelsur.es - 05/02/2017

Acabo de terminar la última novela de Arturo Pérez-Reverte, 'Falcó', y si bien mi intención en este artículo no es hacer de crítico literario, sería ser osado e imprudente, por no estar a la altura de lo que el académico requiere, sí que me han dado ganas de matizar las impresiones que me he llevado, y como el papel es dócil allá voy.

Bajo la maravillosa excusa que todo novelista utiliza para decir que la ficción guía sus lineas, creo que ha dado un injusto trato a los personajes que confeccionaron la Guerra Civil española, que nos sumió en una dictadura fascista de cuarenta años. Podría haberle sacado mucho más partido y hacer un relato algo menos tibio. Lo primero que me impresionó es la procedencia del protagonista, Lorenzo, el sujeto es de Jerez. Un tipo sin escrúpulos que trabaja para el bando golpista haciendo asuntos de todo tipo. Con motivos escabrosos y acorde a los tiempos que corrían, iban desde el asesinato al espionaje. No me gustó que nuestro protagonista fuera jerezano, por un estúpido sentimiento lo pensé. Arturo tiene mucho mundo encima y es un gran conocedor de lo que el ser humano puede llegar a hacer para sobrevivir, no creo que eligiera nuestro pueblo al azar. Intuyo que en su cabeza tiene el estereotipo de lo que fuimos y en parte sigue circulando por nuestras calles y bares, aquí en la ciudad de las bodegas, los terratenientes y los desempleados con una estética maravillosa.

Siempre lo he dicho, que él es necesario, es una especie de faro de la fatalidad, muy ilustrado, para que no nos perdamos en ser demasiado cándidos cuando, no se cuántas veces van ya, le damos de nuevo un empuje a las buenas intenciones, tras un periodo de crisis y aburguesamiento. Arturo estuvo en Sarajevo, apuntado por francotiradores y por eso tiene la mirada de los mil metros, como se decía en aquella película de Kubrick, 'La chaqueta metálica'. Si no existiera habría que inventarlo. Es un tipo que con su pluma equilibra la balanza y a pelo.

Se sabe que alguien puede defender una postura en una novela, al margen de lo que sienta realmente. Es más, con un mínimo de inteligencia todos podríamos hacerlo. Hablar en boca de un nazi en una narración sobre la Segunda Guerra Mundial sin, de lejos, serlo en absoluto, es una de las grandezas de la literatura. Pero aun así, en ese espectro legítimo, Arturo en la novela se sitúa descaradamente en el terreno del “todos fueron malos, en todos los bandos hubo asesinos, vengadores de pacotilla y gente ajena a ideologías que lo único que hicieron en la guerra fue derramar sus instintos más viles”. Y no digo que no fuera así, pero ¿por qué perder una oportunidad de oro con una novela de tirada a nivel mundial para quedarse en un terreno tan ambiguo? A estas alturas te lo puedes permitir todo, Arturo. Cojear del pie que te dé la gana.

El autor se encarga de machacar en la novela lo malos que fueron todos. Y percibo que no quiso mojarse, aunque sus descripciones sean muy precisas y el libro sea de los que se devoran en dos tardes. Cuando lo terminé, mi sensación fue que todavía nadie podía permitirse el lujo, de ninguna de las maneras, en España, de leer novelas con un contexto así, sin que las tripas se les remuevan. Sé que él huye de las etiquetas y en más de una ocasión lo ha expuesto. Y en algunos de sus artículos 'Patente de corso', cuando hace sus relatos históricos sobre la Guerra Civil, pone de lo peor a los que se encargaron de purgar cualquier resquicio que oliese a intelectualidad en este país. Por eso 'Falcó' me sorprendió en su abusiva neutralidad. Porque no me digan que no ha habido novelas históricas que no han diseñado nuestros pensamientos. Creo que 'Guerra y paz' ha tenido una relevancia científica.

Ha perdido una oportunidad. Salvo que bajo la ficción haya querido describir lo que realmente siente y de verdad se siente en un punto intermedio entre los dos bandos, no me ha dejado un buen sabor de boca. Su intención en la novela no era la de ser un cronista, ni hablar de la Guerra Civil, intuyo, pero aun así... Un país con una demanda sobre memoria histórica tan profunda y con una Transición que no sacó de las instituciones a los que habitaban en la dictadura con comodidad, todavía merece que en cada pagina sobre este tema se empleen maneras más reivindicativas.

Espero que el segundo salga cuanto antes, quizás me lleve una alegría con el jerezano Falcó.
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Rogorn
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Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Lun Feb 06, 2017 6:29 pm    Asunto: Responder citando

'¡Ay Carmela!', Pérez-Reverte y Muchnik
Luis Quevedo - nuevospapeles.com - 06/02/2017

Con la última novela de Pérez-Reverte, 'Falcó', y con el ensayo 'Gallo rojo, gallo negro' de Daniel Muchnik, de reciente aparición (EUDEBA), conviven en las librerías dos libros que abordan desde la ficción y la realidad el infierno de la Guerra Civil Española. A ochenta años de la iniciación del episodio más cruento de la historia española moderna, el enfrentamiento entre falangistas y republicanos, continúa dando quehacer a escritores e historiadores.

Lorenzo Falcó es un espía cínico, sin escrúpulos, cuya única meta es vivir para sobrevivir, que gusta de “la ropa cara, los cigarrillos ingleses, los objetos de plata y de cuero, los analgésicos para el dolor de cabeza, la vida incierta y las mujeres hermosas”. Su religión es descarnada: “¿En qué habría de creer? ¿En unos generales llamados por Dios a salvar a España de la horda marxista? ¿En una República proletaria, bondadosa y honrada que defiende su libertad...? Eso os lo dejo a vosotros”. Un patriota de sí mismo: “los bandos estaban perfectamente claros: de una parte él, y de la otra todos los demás”.

En una Europa convulsionada por fascismos, anarquismos, comunismos y totalitarismos, Falcó recibe el mandato de una misión: rescatar de la cárcel de Alicante a Juan Antonio Primo de Rivera, líder y creador del falangismo español. También, claro, competidor político del ascendente y golpista General Franco que, a diferencia del resto de los hombres de armas que suelen tornarse oscuros y mediocres con el paso de los años, él era ya oscuro y mediocre en el inicio de su carrera. En un tiempo signado por traiciones, negociados, corrupción y en donde nada es lo que parece ser, el cometido no será fácil. El autor advierte que se trata de una obra de ficción basada en hechos reales. El lector sabe, por supuesto, que Primo de Rivera murió fusilado y nunca fue rescatado.

Una mujer hermosa, de manual, estará allí para complicar aún más las cosas: “Si no sabes cómo continuar con la historia, entonces haz entrar en escena a una pelirroja despampanante y con grandes pechos”, aconsejaba el enorme Raymond Chandler a sus colegas. Sólo que Pérez-Reverte sí sabe continuar con su historia y mantener atento al lector. Como en 'El puñal', de Jorge Fernández Díaz, en donde todo el contexto histórico, político y social, real o no, parece estar allí sólo para contar la relación entre Remil y Nuria, aquí se trata de Falcó y Eva Rengel. La novela es un relato antibélico pero, al mismo tiempo, el más violento que haya escrito el autor. Los códigos del agente español son claros: el valor hermana a los hombres por encima de las ideologías. Lorenzo Falcó tiene 37 años, es muy joven y se ha transformado en un personaje literario exitoso. Sabremos más de él.

Por sobre la ficción, Pérez-Reverte nos señala: la razón estaba del lado de los que no podían ganar.
Los versos de Miguel Hernández retratan el sentir del momento: “Aunque te falten las armas,/ pueblo de cien mil poderes,/ no desfallezcan tus huesos,/ castiga a quien te malhiera/ mientras que te queden puños,/ uñas, saliva, y te queden/ corazón, entrañas, tripas,/ cosas de varón y dientes”.
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Ada
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MensajePublicado: Jue Feb 09, 2017 1:24 pm    Asunto: Responder citando

«Falcó», De Arturo Pérez-Reverte. Por Julio Cob
Canal-Literatura.com

Falcó, el último libro de Arturo Pérez-Reverte. Una genial novela centrada en una leyenda urbana que, independientemente de que sea o no sea cierta, si lo fue, debió cobrar vida de la forma que nos plantea el autor. A mayor o menor distancia.

Y se vale de esta ficción para contarnos cómo fue la España guerracivilista fuera de la nobleza de las trincheras, inmersa en los bajos fondos de la ciudad, en sus sombras, en su discurrir por las cloacas, donde imperaban las tesis más miserables de unas ideologías enfrentadas sobre un escenario donde la vida humana apenas valía nada. Con seguridad, menos que el devenir de una mosca empeñada en posarse sobre la oreja de uno, fuera ésta la de cualquier sujeto, fuese o no de medio pelo, que intervenía en uno o en el otro bando. En eso se parecían ambos, los del uno y los del otro. Calcados. Quien molestaba, pasaporte. O con mayor precisión: al «paseo en la noche».

Espionaje urbano que se tramaba tanto desde una siniestra oficina como al compás de un baile dispuesto en una fiesta de alta sociedad, donde uniformes de alto copete cruzaban sus órdenes a subordinados dispuestos a llevar a cabo las encomiendas más siniestras. ¡Cuéntame! que te cuento.

En sus páginas, con la acostumbrada jerga del antiguo periodista, ilustrado en vivo y en directo ante los más ruines actos de los que es capaz el ser humano, el autor no nos habla de bandos, sino de sus banderías.

De una sorprendente misión sutilmente orquestada, que con el tiempo perdura en el imaginario español ante un mar de dudas más o menos interesado, donde la certeza del mismo se fija en la arena del desierto, certificada por un oasis como posible.

Cambio de cromos que Arturo Pérez Reverte trata a su manera con la maestría propia de una intriga que engancha al lector.

La liberación de José Antonio Primo de Rivera a caballo de la leyenda, con las riendas de la emboscada, con el final de su muerte en una cárcel de Alicante tras un juicio de parte.

De su prisión, llevada a cabo con anterioridad al comienzo de la guerra civil, se vale el autor para trasladarnos a una época tan de actualidad en los últimos años; que no debiera.

Protagoniza la novela Falcó, de profesión espía a sueldo, quien pertenece a uno de los bandos, que, sin embargo, no es más que el suyo propio. El otro, el bando rival, lo ocupa el resto. Falcó marca las fronteras que en cada caso le conviene. Falcó no tiene más reglas que las suyas. El código de circulación no le sirve. Conduce a su antojo.

La vida humana es como una hoja suelta y con espinas, que en día de viento, cuando te viene a la cara, si molesta, la apartas de tu camino. Su moral no es más que una bala en la recámara de su Browning, una navaja automática en la mochila, una cápsula mortal para uso propio y cafiaspirinas para sus frecuentes migrañas, todo el conjunto como faro y guía hacia un probable final que sabe está presente al torcer cualquier esquina. Le va en el cargo.

Pero el verdadero protagonista de la novela no es Falcó: es la España que el autor nos muestra, parece que de reojo, pero con la profundidad de la crítica a la que él nos acostumbra, libre de perjuicio alguno. Con premeditación, con alevosía.

Falcó tiene, no obstante, su regla base: el autor nos la desgrana en un libro de necesaria lectura. De los de una tacada.

Julio Cob
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue Feb 09, 2017 9:05 pm    Asunto: Responder citando

La guerra civil española desde la neutralidad de un personaje de serie
Óscar Delgado - 360gradospress.com - 09/02/2017

'360 Grados Press' lee ‘Falcó’, de Arturo Pérez-Reverte, quien practica un entretenido ejercicio literario que testimonia el pasaje inicial de la contienda desde los ojos de un mercenario que viaja de uno a otro bando sin escrúpulos. Pinceladas crudas, armas de guerra que podrían haber salido de la colección de Javier Marías y una trama vívida, ayudan a entender el poco valor de la vida, la mentira de la conspiración, la fragilidad de las lealtades y la identidad entre personas enfrentadas por una confluencia de intereses creados.

Recordamos a Javier Marías en pasajes de lectura de la obra, por su afición a las armas como coleccionista ilustrado por Pérez-Reverte; pero también a Francisco Umbral, cuando en su 'Leyenda del César Visionario' describía a su manera la fragilidad interesada entre franquistas y falangistas y de cómo éstos estorbaban a los primeros por el poder. A codazos. El autor lleva esa fragilidad al contexto de los primeros compases de la contienda, en la Cartagena, en el Alicante y, por supuesto, en la Salamanca de 1936, la misma ciudad charra que Umbral utilizó como morada para su particular César; la capital administrativa de la incipiente dictadura y de la vida paralela para los que no combatían pero mandaban, para los que traficaban y cerraban negocios mientras la gente se mataba; la que vivía noches de salón mientras el toque de queda se hacía manifiesto.

Ésa es la Salamaca que enmarca las aventuras de Lorenzo Falcó, un tipo curtido en mil batallas, mujeriego, intuitivo, suertudo y neutral mientras su cuello esté en juego. Un personaje que recuerda también a alguno de los anticipadores de comportamientos propios de la semántica del 'Tu rostro mañana', del autor mencionado al principio de esta reseña. Especialmente detectado en el papel del espionaje en la novela y de un “no debería uno contar nunca nada” en contextos de contiendas tan cruentas como chapuzas, como la protagonizada por quienes no se ensuciaban las manos en la trinchera y basaban sus operaciones en el rumor, en la mentira, en la verdad contada o en el aparato del espionaje. Un sermón muy bien reflejado en ‘Falcó’ en los dimes y diretes de salón, en grandes hoteles de servicio secreto, en capitanías, y comandancias de policía en las que se despliega el entramado del quién es quién en la trama.

Con ‘Falcó’, Pérez-Reverte renueva la fidelidad de su ya de por sí legión de lectores fieles e infieles y garantiza el inicio de otra serie de éxito con un Lorenzo Falcó que promete competir en popularidad con el Capitán Alatriste. El cartagenero apela a su sobriedad escritora, a su capacidad de documentalista y a la agilidad novelesca de una trama que hace caminar al lector con avidez hacia el desenlace. Un desenlace que abre, como se ha dicho, la puerta a muchas más aventuras de multicolores y facturas desde el prisma del espléndido aislamiento que le brinda la ficción. Un parapeto de neutralidad desde el que Pérez-Reverte reparte flema por igual, quizás por aquello de que, como el propio autor indicó en una entrevista promocional en 'Papel', “hubo cunetas en los dos bandos […]. Cuidado con los abuelos, porque muchos estuvieron matando gente, porque no todos fueron héroes”.

Aunque los hechos no coincidan necesariamente con el relato histórico de los acontecimientos del momento que recoge la trama, se le nota al autor que sabe disfrutar con el malencarado de su protagonista y contagia una suerte de simpatía -también neutral- al lector. De fondo, nos queda el enamoramiento hacia Eva Rengel y su más que disciplinado sentido del amor ejecutor, como brazo armado de una novela que ya pide paso a la segunda entrega de 'Falcó'. Fechorías claras, concisas, directas, bélicas, antiaéreas, sin tuits.
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MensajePublicado: Sab Feb 11, 2017 11:07 am    Asunto: Responder citando

'Falcó'
Silvia Pato - culturamas.es - 10/02/2017

Sin duda alguna, 'Falcó' es una novela cinematográfica. Cuando uno comienza a leer las primeras líneas de la nueva obra de Arturo Pérez-Reverte, y a la mente acuden raudas decenas de imágenes de buen cine clásico, queda completamente seducido por una historia en la que, una vez más, su autor atrapa al lector de tal forma que es más que probable que termine devorando el libro en una sola noche.

La historia se desarrolla durante el otoño de 1936, en plena guerra civil española, y aunque podría realizar un breve resumen de la misma, me resisto a hacerlo. Como toda buena novela negra, cuanto menos sepan de ella, mejor. Así que eviten leer y escuchar los comentarios caracterizados por el maniqueísmo, los prejuicios y las diversas cuestiones que pululan siempre alrededor del académico. Eviten leer siquiera la sinopsis, y sumérjanse en la misión encomendada a Falcó con la mente abierta y sin expectativas, pues es de esos encargos que no dejarán indiferente a nadie. Difícil será que no caigan sumidos en una lectura adictiva e hipnótica para conocer el destino de un hombre sin escrúpulos.

Precisamente por esa característica tan cinematográfica, por la que es fácil imaginar que sólo es cuestión de tiempo que Falcó sea llevada a la gran pantalla, cuenta con unas descripciones tan exhaustivas y detalladas que han generado alguna que otra polémica a la hora de tildar a su autor de machista, por el modo en el que presenta a los personajes femeninos. Sirva la polémica para vender más libros o no, lo cierto es que resulta un debate por completo absurdo. Pérez-Reverte describe con precisión de relojero a todos y cada uno de sus personajes, deleitándose en esos detalles secundarios que, a menudo, dicen más de aquellos que lo que podría aportar una gran explicación. La propia forma de mirar a las mujeres de Falcó, un mercenario canalla y seductor, es buen ejemplo de ello, desvelando mucho más de lo que se pueden suponer los que alimentan tales discusiones.

Después de haber escuchado esas opiniones, una vez abordada la novela, sorprende encontrarse con uno de los personajes femeninos más complejos y potentes de los que pueblan el universo revertiano, lo que conduce a pensar que muchos de los que han criticado la obra ni siquiera se han dignado a leerla. Por otro lado, algunas seguimos pensando que vale más una historia con un par de protagonistas femeninas inteligentes, independientes y dignas adversarias, cuando no compañeras de viaje, que libros en los que las mujeres se cuentan por decenas y están retratadas de forma insulsa, mojigata, convencional y sumisa.

Con el espía y excontrabandista de armas Lorenzo Falcó, Arturo Pérez-Reverte ha dado vida a un personaje protagonista que atrae y repele a la vez de tal forma que si lo que deseaba era demostrar cómo los lectores pueden acompañar hasta el final de su aventura a un sujeto de tal catadura moral, lo ha conseguido con creces.

En definitiva, si ha disfrutado con películas como 'El sueño eterno', 'Gilda' o 'El tercer hombre', y ha degustado con deleite las obras de Eric Ambler y Raymond Chandler, por citar sólo algunos ejemplos, olvídese de las polémicas y no dude en leer 'Falcó'. No le defraudará.
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MensajePublicado: Mie Feb 15, 2017 1:29 pm    Asunto: Responder citando

'Falcó' no es Alatriste pero Reverte cumple su misión
Pablo Casado Muriel - eldebatedehoy.es - 08/11/2016

Pérez-Reverte presenta una nueva saga literaria protagonizada por Lorenzo Falcó, un espía español en plena Guerra Civil. Novela de aventuras en estado puro.

Existe todo un género literario que es el de los libros para el metro. No es una cualidad peyorativa. Considero que, más bien, es todo lo contrario. Estamos hablando de obras entretenidas, fáciles de leer y que consiguen que el lector vuele, como aquel famoso eslogan, entre estación y estación. Falcó, la última novela de Arturo Pérez-Reverte, es uno de estos libros para el metro.

El autor da inicio con esta obra a una nueva saga, sin concluir aún la del Capitán Alatriste. En esta ocasión, el protagonista es un espía español de dudosa reputación, que tendrá que hacer frente a una complicada misión en los primeros meses de la Guerra Civil española. Lorenzo Falcó cuenta con los rasgos del típico personaje revertiano. Estamos ante un hombre sin bandera, sin fe y que solo cuenta con sus propias lealtades y un arraigado espíritu de supervivencia. Falcó no valora moralmente sus actos, ejecuta.

El contexto en el que se enmarca la novela vuelven a poner de manifiesto la ecuánime visión que Arturo Pérez-Reverte muestra de la fratricida guerra de España. Las barbaries de uno y otro bando se exponen con dureza y claridad, con la simple diferencia de los motivos por los que se asesina a cada lado de la trinchera. La historia, como decimos, perfecta para el metro. Una novela de aventuras y espías que cumple con su misión: atrapar al lector, sorprenderlo de vez en cuando y conducirlo con interés a un final que, con el libro y los detalles en la mano, es de todos conocido.

Perez-Reverte pone sobre el tapete una amalgama de personajes que dan forma y contenido a la novela. Frente al casi nihilista Falcó destaca el pequeño grupo de falangistas que, en la Cartagena republicana, deberán ayudar al espía a cumplir su misión. Un hombre y dos mujeres ganados para la causa que muestran todo aquello que el protagonista no tiene: pasiones, dudas, fe e incluso esperanzas.

Si en la saga del Capitán Alatriste son habituales los encuentros furtivos a capa y espada; en 'Falcó' se insiste en otro tipo de encuentros, más pasionales y amistosos en este caso, que se convierten en un leit motiv a lo largo de la novela. Estas escenas apenas aportan algo a la obra al margen del morbo y el cumplimiento de aquel consejo de tertulia literaria que recuerda Luis Martín-Santos en 'Tiempo de silencio': “Nunca obra literaria alguna escribas en que el elemento sexual esté completamente ausente”.

En definitiva, con esta primera entrega de Falcó, Pérez-Reverte arranca una nueva serie novelesca que, seguro, favorecerá buenos y entretenidos momentos a los usuarios del transporte público. Además, la posibilidad de desarrollar la historia hacia adelante en el tiempo, a lo largo de la Guerra Civil, o narrando las peripecias del espía en sus tiempos mozos, que ya se esbozan en esta presentación, permitirán al autor acercar a un público amplio algunas pinceladas de Historia que con tanto acierto ha conseguido introducir en otras novelas y que tiene como punto álgido el éxito de llevar a toda una generación, de la mano del bigotudo espadachín, las luces y las sombras del Siglo de Oro español.
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MensajePublicado: Lun Feb 27, 2017 9:44 am    Asunto: Responder citando

NOVELA
FALCÓ
ARTUO PÉREZ-REVERTE
(Alfaguara - Buenos Aires)
Arturo Pérez-Reverte es un atrapalectores serial: cuando uno empieza a leer sus textos -en este caso me voy a referir a su nueva novela, Falcó- no puede soltarlos. Hay que seguir hasta el final. Primero se quiere saber cómo logrará Lorenzo Falcó su misión. Después se querrá conocer qué pasa con algunos personajes. Con los buenos y con los malos. Aunque en este relato nunca se sabe quiénes son los buenos y quiénes los malos.

Falcó es el típico protagonista que inventa Reverte: un canalla querible, seductor y valiente. Es una suerte de Han Solo de Star Wars, pero en los años 30 del siglo pasado y en la España que veía crecer el poder de Francisco Franco. En ese suelo no se sabía para qué lado jugaba cada uno. Pero Falcó tiene en claro que siempre debe jugar para sí mismo. A pesar de ese ombliguismo, se hace querer. Las mujeres lo persiguen, los hombres lo respetan y Eva se enamora de él. Eva es Eva Rengel, la gran presencia femenina de la historia. Valiente, compone el grupo con el que Falcó deberá llevar adelante una misión que, claro, será muy difícil.

http://www.lagacetasalta.com.ar/nota/74689/la-gaceta-literaria/recomendados.html
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MensajePublicado: Jue Mar 02, 2017 9:25 am    Asunto: Responder citando

Falcó
esaespeciedesconocida.blogspot - 01/03/2017

Hoy traigo la reseña de la última novela de Arturo Pérez-Reverte, intrigosa y negra. Falcó es un hombre sin escrúpulos que se vende al mejor postor. La novela se desenvuelve en torno al 36, siendo el bando de Falcó el fascista, trabajando para el Caudillo y para la falange, un hombre cuyo único ideal es el dinero.

Para empezar, odio los libros con sangría y márgenes enormes que parecen tener la intención de llegar a 300 páginas más por número que por sustancia, motivado, creo yo en cobrar 20 euracos por el libro. Respecto al contenido, para variar esta bien leer un libro políticamente incorrecto, que por una vez también vende como perros judíos al bando republicano, la trama esta bien argumentada, el final es inesperado, es entretenido, ameno, fácil de leer...

Vázquez Montalbán, que diga Pérez-Reverte, empieza una trama de faldas que no termina, dejando al lector a medias, supongo que este será el inicio de una nueva serie "policiaca"
donde nos narrará las aventuras y desventuras del personaje, donde por fin, en alguna se enamorará y en alguna tendrá principios.

Es una buena novela, que se lee rápido, entretenida, con un final no esperado que da mucho margen a seguir con nuevas novelas, de las que espero que para fijar el precio se tenga en cuenta la calidad en relación con el número de letras que se use, y no en relación al papel gastado y a los espacios en blanco.
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MensajePublicado: Mar Mar 07, 2017 12:16 pm    Asunto: Responder citando

Pérez Reverte mete la "pata ferroviaria" a su paso por Almería en 'Falcó'
Javier Romero - lavozdealmeria.es - 07/03/2017

Las carencias en infraestructuras que padece la provincia no perdonan ni a la literatura-ficción. En las redes sociales Arturo Pérez-Reverte ha sido examinado con lupa.

Pérez-Reverte mete la pata ferroviaria a su paso por Almería en su última novela 'Falcó'. Una trama ficticia sobre la liberación de Primo de Rivera a través de un oscuro héroe, enemigo de rojos y azules. Coloca en su última novela a Vélez Rubio como apeadero. La historia es que podía haber puesto alguna de estas estaciones y apeaderos: Serón, Tíjola, Purchena, Fines-Olula, Cantoria, Albox-Almanzora, Arboleas, Zurgena, Huércal Overa, Almajalejo y Las Norias... Vélez Rubio nunca tuvo ferrocarril. Según ha conocido la Cadena SER, en la segunda edición el autor cambio Vélez Rubio por Purchena.
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MensajePublicado: Mie Mar 22, 2017 9:18 am    Asunto: Responder citando

'Falcó'
globedia.com - 21/03/2017

Desde que María me regaló hace un tiempo 'El Tango de la Guardia Vieja', no ha habido año en que no haya leído algún libro de Arturo Pérez Reverte. 'Falcó', su última novela, ha sido mi lectura durante estos últimos días. Y como siempre, no me ha defraudado.

Lorenzo Falcó es un mercenario al servicio del bando nacional durante la Guerra Civil española, al que encomiendan una complicada misión en zona enemiga, concretamente en el Levante republicano, donde al menor indicio de afinidad al bando sublevado las torturas y las ejecuciones se realizan de inmediato. Para ello, contará con la ayuda de agentes infiltrados, pero... ¿de qué bando?

Y hasta aquí puedo contar. Cualquier apunte más acerca del argumento del libro sería destripar demasiado en una trama donde se mezclan los hechos históricos con la ficción. Unos hechos que nos llevan hasta uno de los momentos más importantes y sangrientos de la historia de España, la Guerra Civil. Pérez-Reverte se aventura con una novela narrada desde el bando nacional, algo poco habitual en la literatura española, donde detalla con gran maestría la vida durante aquellos años convulsos: los saqueos, la pillería, el abuso de poder, los asesinatos sin control, el odio, la crudeza de una guerra que dividió España en dos y que destrozó la vida de muchísimas familias.

Nuestro protagonista, Lorenzo Falcó, es un hombre brutal, un James Bond de la época, un mercenario mujeriego, sin control, sin escrúpulos, un asesino, un audaz espía que luchó y sirvió a la República y que ahora lo hace para el bando contrario, un soldado preparado para ejecutar el trabajo sucio. Pero, a lo largo del libro nos mostrará otra cara, un Falcó decente y agradecido. Así pues, Arturo Pérez-Reverte nos presenta un personaje muy complejo, al que se toma aprecio conforme se avanza con la lectura.

'Falcó' me ha encantado, me ha parecido una gran novela de espías. No puedo esconder que tengo debilidad por Arturo Pérez-Reverte y por su escritura. Recomiendo mucho su lectura.
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MensajePublicado: Mie Abr 05, 2017 9:13 am    Asunto: Responder citando

Falcó
lectorhablandoagritos.com - 04/04/2017

Difícilmente puedo tener palabras negativas para las obras que ha escrito Reverte. Leí las aventuras de El Capitán Alatriste, 'La Tabla de Flandes', 'Hombres buenos' y 'La piel del tambor'. Todas sus novelas me han atrapado de principio a fin.

Cuando adquirí la novela 'Falcó' sabía de antemano que me iba a gustar, y efectivamente, no me defraudó. Si que es cierto que cuando pensé en leerla temía que a Reverte le pasase como a muchos autores que escriben una novela ambientada en la Guerra Civil Española, la falta de imparcialidad, pero este no es el caso. No se presenta en ningún momento a un bando como el salvador y al contrario como el mal. Se ve reflejada la personalidad de Reverte en su novela ya que es una persona que siempre ha huido de las etiquetas y leyendo la novela no se sabría decir "de qué pie cojea".

El personaje principal lo he visto como un canalla con honor, no creo que tenga una mejor descripción para el. Este personaje, que no se cuestiona si lo que hace es moralmente bueno o no, actúa para sí mismo y para nadie más. No se considera un salva patrias sino un mercenario.

La novela tiene momentos en los que hace que el lector lo pase mal, que sufra no sólo por lo que le puede ocurrir al protagonista sino por lo que hace también el protagonista. Esto es lo que busca uno al fin y al cabo, que la novela nos ponga nerviosos, nos conmueva, nos haga sufrir por el personaje. Si la novela no consigue influir en el lector, no es novela.
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MensajePublicado: Lun Abr 17, 2017 8:52 am    Asunto: Responder citando

'Falcó', de Arturo Pérez-Reverte
J Reyes - textolibros.com - 11/04/2017

Un agente secreto contra todos. El autor teje una trama ficticia sobre la liberación de un ilustre español de los 30’s a través de un oscuro héroe, enemigo de rojos y azules, y fascinante como nos tiene acostumbrado Arturo, Lorenzo Falcó, un extraficante de armas espía que trabaja para los servicios de información. Una historia llena de mujeres, adrenalina, violencia, suspenso, lealtad, pasión, viajes, glamour, peligro, espías, policías e historia; en esta nueva novela del autor de 'El club Dumas', 'La reina del Sur' y 'El pintor de batallas', descrita por su académico autor como ”De las de antes, pero añadiendo todo lo que he aprendido estos años, con técnicas narrativas de ahora; con mujeres guapas, peligrosas e inteligentes, hombres con poder y hombres crueles, en medio de la España y la Europa de esa época”. Una extraordinaria novela de lectura adictiva con su personaje más fascinante desde el capitán Alatriste.

A Lorenzo Falcó, de 37 años, supuesto hombre de negocios para unos y teniente de la Armada para otros, a quien su jefe en el servicio secreto franquista lo define como “hampón elegante”, nacido en una familia de vinateros andaluces, bien parecido aunque con rictus de dureza cruel que le enturbia a veces el gesto. Se ha curtido en años de ‘tensión, mentiras y violencia’ que le han dejado cicatrices de cuchillo y metralla, la fisiognomía fantástica de los héroes de la imaginación popular; no le faltan méritos en ninguna área. Traficante de armas internacional, captado en Estambul por la Inteligencia de la República Española, lo encontramos en el SNIO (Servicio Nacional de Información y Operaciones) del ‘Generalisimo’, especializado en infiltración, sabotaje y asesinatos. Estamos en el otoño de 1936; Falcó recibe la misión de introducirse en la zona roja, preparar desde Cartagena el asalto a una fortaleza, la cárcel de Alicante, y liberar al ilustre prisionero José Antonio Primo de Rivera, al mejor estilo de Alistair MacLean. El cañoneo del puerto por el acorazado 'Deutchsland' cubrirá el desembarco del comando falangista que ejecutará el golpe de mano antes de huir en otro de los barcos de Hitler, el plan es perfecto. Pérez-Reverte avisa en la primera página de que la trama es imaginaria, aunque documente hechos reales.

“Es un tipo amoral por completo, guapo, elegante, al que le gustan las mujeres, simpático que sabe moverse tanto por los ambientes lujosos como por los trenes europeos, los grandes hoteles, balnearios, los lugares de los años 30 y 40 de las grandes ciudades, pero también por los sitios sórdidos de zonas de Estambul, los Balcanes, África, la España de la Guerra Civil, la Europa de la Guerra Mundial”, explica Pérez-Reverte; una novela que tenía en la cabeza desde hace mucho tiempo, argumentando “Está en mi territorio, lo que ocurre es que esta vez me meto en un lugar en el que no había estado nunca (Cartagena, 1951)… Además es que nunca se había hecho y es que los años 30 y 40 en Europa fueron muy interesantes porque había de todo, los fascismos, los comunismos, los socialismos, anarquismo, conspiración; los totalitarismos que surgían, lo de España, la Guerra Mundial. Es un territorio que siempre me ha interesado mucho y en el que hice una pequeña incursión con 'El Tango de la Guardia Vieja', pero me quedé con ganas de más”. Y este nuevo protagonista fascinante suyo promete estar a la altura de su capitán Alatriste, un aventurero que es un éxito y dará mucho de que hablar.

Falcó es un personaje cien por ciento español, según las circunstancias cambiando su campo de trabajo; jerezano de buena familia, golfo; pero, sobre todo, un patriota de sí mismo. Un hombre que trabaja para sí mismo, aunque parezca que sea para otros; señala su autor para quien estos lides que relata no son extraños ya que fue reportero de guerra durante veintiún años, conoce a fondo la historia española y posee más de veinte millones de lectores en todo el mundo; el mundo de Falcó es otro, allí los bandos están perfectamente definidos: de una parte él, y de la otra todos los demás. La novela tiene un reencuentro con grandes arquetipos de la ficción literaria y cinematográfica, de las series y los videojuegos: la misión imposible, los espías, el héroe brutal y encantador; la heroína exótica, que, mientras la aviación nacional bombardea Cartagena, dice: “La guerra es todo un espectáculo”. Quizá el público lector adivine el desenlace de alguno de los episodios de la historia, el del traidor infiltrado en el comando, por ejemplo, pero es literatura pop: asimila lo esperado e inesperado; con marcas de colonias y pistolas, sexo y tortura, personalidades históricas y criaturas de fábula, todo a merced de un caudillo omnipotente en su cuartel general del palacio episcopal de Salamanca. “El cine de gángsteres de Hollywood daba buenas ideas”, medita el narrador ante el escenario de un interrogatorio. El universo referencial y cultural de Arturo Pérez-Reverte participa como pieza, ya canónica, reciclada en la construcción de esta gran obra.

Víctima de migrañas feroces, rebelde y adicto a la cafiaspirina como Bond combina anfetamina y barbitúricos, Falcó no se separa de una cápsula de cianuro, por si hay que quitarse de en medio urgentemente. Su humor, como el de otros héroes oscuros de novela criminal es mezcla de deses­peración fatalista y placer de vivir. El rasgo más personal de su carácter es ético: divide a los individuos en valientes y cobardes, más allá de otras distinciones morales. “El valor hermana a la gente por encima de ideologías”, dice un falangista, clandestino entre republicanos, mientras juega con Falcó al billar bajo las bombas, sin inmutarse. Pero Falcó igual pelea para el bando que le convenga o le demanden sus principios estrictamente suyos, y mata por igual a valientes y a cobardes. Que pese a ser héroe de tiempos pasados, es muy de hoy y asegura nuevas entregas.
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MensajePublicado: Lun Abr 17, 2017 8:55 am    Asunto: Responder citando

"Falcó", de Arturo Pérez-Reverte
Falcó Arturo Pérez-Reverte
FICHA TÉCNICA:
Género: Narrativa
Editorial: Alfaguara

SINOPSIS:
«El mundo de Falcó era otro, y allí los bandos estaban perfectamente definidos: de una parte él, y de la otra todos los demás.»
La Europa turbulenta de los años treinta y cuarenta del siglo XX es el escenario de las andanzas de Lorenzo Falcó, ex contrabandista de armas, espía sin escrúpulos, agente de los servicios de inteligencia. Durante el otoño de 1936, mientras la frontera entre amigos y enemigos se reduce a una línea imprecisa y peligrosa, Falcó recibe el encargo de infiltrarse en una difícil misión que podría cambiar el curso de la historia de España. Un hombre y dos mujeres -los hermanos Montero y Eva Rengel- serán sus compañeros de aventura y tal vez sus víctimas, en un tiempo en el que la vida se escribe a golpe de traiciones y nada es lo que parece.
Arturo Pérez-Reverte entrelaza magistralmente realidad y ficción en esta historia protagonizada por un nuevo y fascinante personaje, comparable a los más destacados espías y aventureros de la literatura.

OPINIÓN:
He leído “Falcó”, de Arturo Pérez Reverte, cuyo protagonista dicen que puede ser el nuevo “Alatriste” del siglo XX.
La novela se desarrolla principalmente en la bella ciudad de Cartagena durante la guerra civil española, sin que el autor tome partido por ninguno de los dos bandos; por el contrario, apunta de forma explícita a que en los dos hubo gente noble que luchó por sus ideales y canallas que no dudaban en torturar, asesinar y traicionar con tal de conseguir sus fines.
El protagonista, Falcó, es un mercenario, seductor, inteligente y experto, que puede pasar de héroe a villano sin que se le mueva un pelo de su bien amueblada cabeza y a quien en esta novela de ficción pero basada en hechos reales y bien documentada (como todas las novelas de Reverte) le encargan la misión de, junto a un grupo de falangistas, liberar a Jose Antonio Primo de Rivera de la cárcel de Alicante, “misión imposible” como sabemos, pero que, entre emboscadas, traiciones, intrigas, secuestros y asesinatos, nos permite conocer un poco más el ideario de la falange y también nos adentra, de forma implacable en los complots, traiciones y conspiraciones de ambos bandos durante la cruenta y desgarradora guerra civil.
La novela es dura. La impecable prosa de Reverte es amena y realista, por lo que la lectura resulta entretenida aunque un poco previsible y creo que su protagonista, el carismático Falcó “tiene madera” para llegar a ser un personaje a seguir, si la saga continúa.
Yolanda Castilla Galdos

http://literaturamasuno.blogspot.com.es/2017/04/falco-arturo-perez-reverte.html
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MensajePublicado: Mar May 02, 2017 8:50 am    Asunto: Responder citando

"Mi biografía me impide hacer héroes impolutos, porque mi corazón no es puro"
Entrevista de Loreley Gaffoglio - lanacion.con.ar - 02/05/2017

Cumplió hace poco 30 años como novelista y prácticamente desde su estreno tardío en las letras se convirtió en un hacedor de best sellers de calidad, traducido a más de 40 lenguas. Una rara avis para un académico de lengua española, que mantiene su cohorte de lectores en el mundo con la misma fidelidad con la que un hincha reverencia a su equipo de fútbol. En el Alvear Palace, el hotel que suele acogerlo en sus incursiones porteñas, Arturo Pérez-Reverte desgrana los entretelones de su último trabajo, 'Falcó'. Una novela, como 'Alatriste', con destino de saga, cuyo segundo volumen, ambientado en Tánger -uno de los escenarios de 'La Reina del Sur' -aparecerá en primavera. Está recién llegado y pasará en Buenos Aires toda la semana con motivo de la Feria del Libro, donde se presentará por única vez el sábado, a las 20, en un diálogo con Jorge Fernández Díaz en la sala Borges.

Falcó es un típico personaje revertiano, pero esta vez es espía y es feroz. Quizás, el más brutal entre su repertorio. Tortura y seduce, mata y ama con la misma predisposición con que despliega sus encantos. Sin ideologías, amoral y sofisticado, tan guapo como truhán, la vida para él es una aventura. A los 65 años, está claro que Pérez-Reverte goza con la provocación, la transgresión del novelista decidido a conducir al lector por la desmesura. Él mismo lo confiesa con una cita de John Dos Passos al comienzo de la novela: "El infierno es un poderoso estimulante". Y así, enhebrando sutiles claroscuros, cincela un antihéroe capaz de arrobar al lector. Hasta imponerle cierta indulgencia a un depredador apátrida, en medio de la Guerra Civil española.

-Solés decir que ningún novelista pone lo que no tiene. ¿Qué tiene de vos Falcó?
-Mi forma de mirar. No le presto mis recuerdos, amores, odios o tics. Le presto una forma de ver la vida: el escepticismo respecto de las grandes ideas, que terminan siempre en cosas grotescas, y el respeto por ciertos códigos marginales que admiro: la valentía, la lealtad, el orgullo. Él, como yo, tiene muy mal concepto del ser humano.

-¿Cómo se vive con esa convicción?
-Por suerte, tengo libros. Sin libros hubiese sido un hijo de puta. Estaría disparándole a la gente, sería terrorista, no sé. La parte de humanidad que he conservado se la debo a los libros que escribo y leo. Son analgésicos, un filtro que te permite soportar cosas. Fui a la guerra con 20 años y vi cosas que ni mis padres ni el colegio me habían advertido que existían. Fui educado bajo la creencia de que el ser humano es bueno, que el bien y la justicia triunfan. Y en la guerra, que fue mi escuela y me adiestró hasta los 45 años, vi que no había ninguna relación con eso. Perdí inocencias, gané certezas y en un día aprendí lo que hubiera tardado años en aprender. Es en esos lugares donde la condición humana se manifiesta. Entonces, puse en revisión todo ese mundo en el cual había sido educado. Tuve que hacerme de valores nuevos: lealtad, amigos, valor, dignidad, y con eso he estado tirando hasta ahora.

-¿No hay bálsamos en la realidad?
-A mí la vida me trata muy bien, mis libros se venden, navego y he hecho siempre lo que he querido. Soy un tipo con suerte. Pero eso no modifica mi concepto del mundo. Porque sigo mirando alrededor de mí y voy por la vida como un cazador.

-Construís personajes que son lobos, pero los dotás de atributos irresistibles. ¿Está ahí la trampa del novelista?
-Claro. Con Falcó quería mostrar a un criminal, pero había que envolverlo en algo que lo hiciera soportable. Por eso es guapo, encantador y brillante. Pero lo difícil fue conseguir que lo fuera. Hay una estrategia narrativa, deliberadamente estudiada, para llevar al lector al puerto que quiero. Con diálogos, tensiones, artilugios. Es un tema de seducción, como todo en la vida. Por eso, procuré vestirlo con una parte luminosa que compensa su parte oscura. Él no respeta a nadie, solamente a sus enemigos y a las mujeres valientes.

-¿Lo sórdido es más fértil para la literatura? ¿Qué te interesa encontrar allí?
-Sí, hay más matices, más reflexión y provocación. Mi biografía me impide hacer héroes impolutos, porque mi corazón no es puro. La vida me quitó demasiadas cosas demasiado pronto y me dio otras.

-¿Y hoy la literatura sigue gravitando más que la vida real?
-Es que la literatura es vida real, también. He salido al mundo buscando a la gente de mis libros. Y la he encontrado. Entonces, mi vida y la literatura se funden. Son indisolubles. Y hay momentos en que no recuerdo si hay cosas que son mías o son leídas. Tengo recuerdos literarios que son míos y son sinceros. A lo mejor te cuento que estaba en la Cartuja de Parma y es verdad. Porque está tan metido en mi vida que no hay diferencia. ¡Está todo tan mezclado! Lo que la vida ha deshecho los libros le han dado consistencia. Soy literatura. Pero que no se entienda como pedantería, sino como actitud vital.

-¿Falcó es capaz de matar por encargo a alguien que ama?
-No. Pero no es una cuestión de sentimientos. Cuando la gente como Falcó traza códigos de lealtad con otra gente, no hay orden u obediencia que se imponga a eso. Porque al final, la gente como Falcó, despojada de todo, lo único que tiene para mantenerse digna es respetar a sus iguales. Pero sí mataría a otras sin ningún problema.

-Creás mujeres fuertes, valientes. Como escritor, ¿no podés librarte de tus obsesiones?
-No. Siempre digo que hay dos tipos de mujer: la que en el cine cuando atacan los indios se agarra al brazo del vaquero y la que dispara. A mí me interesa la que toma el rifle. Y no hablo en términos sexuales, sino que ése es el tipo de mujer que me interesa como compañía. En la guerra, por ejemplo, no me gustaba ir con mujeres, porque eso te hacía más vulnerable. Te pueden matar para violarlas. Porque allí los hombres hacen cosas que no se atreverían a hacer en la paz. Pero hubo algunas con las que correr ese riesgo valía la pena: eran una compañía excelente y sabían cómo desenvolverse.

-Tu mirada siempre es retrospectiva. ¿Naciste en la época equivocada?
-No, nací en la mía. Pero la época de Falcó, de entreguerras, me interesa mucho. Eran tiempos menos cómodos, pero más interesantes. Ahora todo es mucho más vulgar. Antes, todo exigía un talento, unas habilidades que ahora no son necesarias. Y lamento que los filtros que antes permitían que los mejores mostraran su eficacia y fueran recompensados por ello hayan desaparecido. El gran drama del mundo actual es que la palabra elite está mal vista. Tiene que haber oportunidades para todos, pero una vez dentro del sistema tiene que ser el mejor el que se imponga. Porque la elite es la que tira del mundo en lo intelectual, lo científico, lo político. Sin elites somos mediocres. ¿Dónde están los Adenauer, De Gaulle, Churchill? El sistema ya no los fabrica; los hemos perdido. Es que la inteligencia molesta, porque ofende a los mediocres. Nunca ha habido tanta reacción de mediocres ofendidos. Las redes sociales son eso: un gallinero enorme de mediocres ofendidos clamando contra aquellos que destacan y reivindicándose ellos mismos en el mismo papel. Y eso es triste, nos conduce a lugares oscuros.

-¿Aspirás al Cervantes?
-No. Es más, lo rechazaría. Ha salido mi nombre en dos candidaturas y pedí que lo retiraran. No me gustan los premios oficiales. Y no es boicot, es orgullo. En 'Hombres buenos', el almirante dice: "Estoy menos orgulloso de lo que soy que de lo que he conseguido no ser". Y así me siento yo. Jamás me he presentado a un premio. Los que me han dado han sido a traición. Me gusta poder alardear de estar fuera del circuito formal de la cultura española o de la que sea. Los premios me hacían falta cuando empezaba a escribir. Hoy no los necesito.

-¿Cuál es tu debilidad?
-El orgullo, que es distinto a la vanidad o a la soberbia. El orgullo entendido como el poema 'Si', de Kipling. Yo no me haría matar por una ideología o por una bandera. Pero por sí por orgullo.

-Tenés convicciones muy férreas. ¿Cuándo fue la última vez que cuestionaste alguna certeza?
-Son férreas porque son pocas. Y por eso debo cuidarlas. Igual, están en revisión continua. Pero me guardo mis dudas. Con la edad, se abren brechas muy peligrosas que pueden destruir toda la estructura. Lo que más miedo me da es perder la compostura.
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Rogorn
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MensajePublicado: Mie May 03, 2017 10:31 am    Asunto: Responder citando

“El ser humano no me cae bien”
Entrevista de Patricio Zunini - infobae.com - 03/05/2017

"¿Esta entrevista para qué medio es? ¿Infobae? Estoy tratando de situar el público". La frase sirve para ilustrar la comodidad con la que Arturo Pérez-Reverte se mueve frente a la prensa: con su vasta trayectoria como periodista y las tantísimas horas como entrevistado, sabe que el grabador que tiene delante, en realidad, es un megáfono. Sabe qué quiere decirle a quién y cómo. No habla gratuitamente y si en algún momento suelta una frase provocadora es porque "la vida", como dice, "proporciona muchas ocasiones para hacer frases escandalosas y la cuestión es aprovecharlas o no". La entrevista es en lounge del piso 11 del Hotel Alvear. El damero de las baldosas, el cielo despejado, la vista imponente del Río de la Plata, Pérez-Reverte como el huésped solitario que espera ante un café, un mozo silencioso que fajina copas: todo parece una gran puesta en escena salida de una novela.

Desde el inicio, Pérez-Reverte se muestra como cómplice antes que como entrevistado. Habla con una media sonrisa en la boca y en los ojos, viste un traje cortado a medida, lleva la barba prolijamente crecida, usa un reloj salido de una publicidad de Roger Federer o Lewis Hamilton. Podría ser la encarnación de su última creación literaria, Lorenzo Falcó, protagonista de la novela que lleva su apellido y que promete convertirse en una saga. La trama está situada en la Europa de los años 30. Falcó es un extraficante devenido en espía que no tiene dilemas morales en trabajar para cualquier bando, en tanto pueda ser fiel a sí mismo. A diferencia de las novelas de Ian Fleming o John Le Carré, en 'Falcó' hay una suerte de desideologización de la figura del espía.

—Me interesa un tipo de personaje —dice Pérez-Reverte—, un tipo de "héroe", entre comillas. Hay unas constantes en mis libros: un tipo de héroe, un tipo de mujer, un tipo de situaciones. El héroe con fe no me interesa. Es muy fácil ser un héroe con fe, hasta un idiota puede serlo: va al Cielo con Alá o va se abraza a una bandera. Pero para ser un héroe sin fe hacen falta rasgos más interesantes. Cuando tienes fe, siempre encuentras gente que te arropa: iglesias, cuarteles, banderas, discursos, desfiles. El héroe sin fe, el héroe solitario, no tiene más que sus cojones. Su sable y su caballo, dicho en términos románticos.

—No le interesa el héroe con fe: ¿y el político con fe?
—Eso no existe. No conozco ni uno solo. La política es una especie de sucesión de filtros: la honradez, la decencia, la dignidad se van quedando y al final solamente queda aquel al que los filtros le han quitado todo eso o los que directamente no lo tenían. Siempre hay que desconfiar de los que han llegado, porque significa que no les queda nada. Y cuando veo un superviviente siempre me pregunto qué hizo para sobrevivir.

—¿Un superviviente de la política?
—Un superviviente en la vida, en la política, en los holocaustos, en lo que tú quieras llamar. Cómo hizo para sobrevivir. Usted estaba en Auschwitz y sobrevivió: explíqueme cómo lo hizo. Usted estaba en Malvinas y sobrevivió: explíqueme cómo lo hizo. A usted lo detuvieron en la ESMA y sobrevivió: cuénteme cómo lo consiguió.

—Pero eso sería culpabilizar a la víctima.
—No lo digo porque desconfíe: me interesa, necesito saber. Usted estuvo en Auschwitz, tuvo suerte, se completó el vagón del tren y lo pusieron a picar piedras. Pero usted estuvo interrogado en la ESMA durante un mes y usted era montonero con crímenes detrás y sobrevivió: ¿por qué sobrevivió?, ¿le cayó simpático al torturador?, ¿le contó algo de su vida? Todo debe ser sometido a análisis crítico. La palabra héroe es muy peligrosa.

—Falcó, el héroe de la novela, no es alguien por el que se pueda tener demasiado afecto.
—Bueno, se lo tienen: el libro está teniendo mucho éxito. Falcó es un hijo de la gran puta, pero hay muchos tipos de hijos de puta. Yo sabía que, para ser adoptado por un lector, necesitaba dotar a Falcó de otras cualidades. Entonces le di algo fundamental, que son reglas. Cuando la vida te despoja de palabras como Fe, Patria, Bandera, Religión, todas esas palabras con mayúscula, no te deja nada. Entonces tienes que montártelo para sobrevivir, para mantenerte digno, mantenerte en pie. Falcó es fiel a esos códigos. El admira el valor, el coraje, la dignidad, la entereza. Ahí reconoce a sus hermanos.

—¿Cuáles son sus códigos? Seguramente, como todos, ha atravesado filtros en el camino.
—En ese sentido, soy un poco como Falcó. Falcó no soy yo ni yo soy como Falcó. Le he prestado cierta forma de mirar el mundo, ciertamente.

—¿Esa mirada pesimista que viene de la época en que trabajaba como corresponsal de guerra?
—No solamente. También de los libros leídos y la vida vivida. Tengo 65 años. Quieras que no, la vida te hace ver cosas que con 20, 30, 40 o incluso con 50 años no ves. La vida me ha despojado de muchas cosas y me ha dejado una forma escéptica de mirar. Necesito creer en cosas para vivir y, como no tengo fe, me invento las mías: mi fe son mis amigos, mis lealtades, mis libros, los perros, el mar, el respeto por el valor, la coherencia y la dignidad. Con eso me monto yo mi propia ética personal y se la presto a los personajes. Falcó se nutre de ella.

—No sé si con su mirada plantea un pesimismo, un anarquismo o un individualismo: ¿cómo no caer en el pesimismo, si la política no nos representa?
—La política no te representa y nunca lo hará. El sistema de filtros de la política impide que te representen.

—¿Qué hacer, entonces, con la democracia?
—Es un sistema y es "el menos malo", pero tenemos tendencia a pensar que todo tiene solución, que todo es perfectible. No todo es perfectible. El ser humano es un hijo de puta, excepto en algunos casos muy honorables. Mi vida como escritor, como persona, como periodista está encaminada a detectar esos casos honorables, a alabarlos, a contarlos en novelas, a aplaudirlos y a consolarme con ellos. La cultura, la lealtad, el valor, la dignidad, la decencia, la literatura son analgésicos. Lo he dicho muchas veces: no quitan la causa del dolor, pero ayudan a soportar el dolor. A lo más que aspiro en esta vida es a soportar el dolor. El mundo es un lugar infectamente mal construido, un territorio muy peligroso y la cultura es lo único que nos permite soportar lo doloroso que es.

—¿Escribe desde muchas certidumbres?
—No, desde muy pocas, cuatro o cinco. La vida me despojó de casi todas, me dejó media docena y, como son tan pocas, tengo que cuidarlas muchísimo. El día que me quede sin ellas estoy listo.

—¿Cuáles son?
—La principal es que hace más daño la estupidez que la maldad. La maldad es negociable, pero con los estúpidos no hay manera. No sé si lo decía Kant o Hegel: el problema de discutir con un estúpido es que hay que bajar a su nivel y en ese nivel los estúpidos son imbatibles. Luego, que la lealtad es necesaria. El peor pecado es la deslealtad. Que el valor es necesario. La palabra valentía tiene mala prensa, es casi fascista. Palabras como lealtad, valor, dignidad. Por eso me gustan tanto los perros, tienen casi todas esas características. El ser humano no me cae bien. Intento salvarlo en mis novelas, en mis relaciones, pero no me cae bien. No tengo buenos recuerdos.
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