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'La piel del tambor' (1995)

 
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Autor Mensaje
Rogorn
Alférez


Registrado: Feb 01, 2007
Mensajes: 9459
Ubicación: Campeón del Mundo

MensajePublicado: Dom Oct 25, 2009 5:27 pm    Asunto: 'La piel del tambor' (1995) Responder citando

Pérez-Reverte escenifica una novela en una iglesia imaginaria de Sevilla
'La piel del tambor' se editará a final de año
Margot Molina - El País - Sevilla - 13/07/1995

Una iglesia que mata para defenderse de los especuladores, una trágica historia de amor que transcurre en el siglo XIX y un cura enviado por el Vaticano para apaciguar los ánimos. Éstos son los ingredientes que, mezclados y aderezados con arte barroco y misterio, utilizó Arturo Pérez-Reverte para preparar un nuevo plato: 'La piel del tambor'. La novela, que publicará la editorial Alfaguara en diciembre, se desarrolla en Sevilla, en pleno barrio de Santa Cruz, donde Pérez-Reverte ha erigido una iglesia imaginaria que lucha por sobrevivir.

"El arte, la cultura como filosofía y muchos rasgos policíacos y románticos". Así ve el escritor y periodista Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) la base de 'La piel del tambor', una novela en la que lleva trabajando dos años y a la que, antes de estar terminada e impresa, le han salido novios para llevarla al cine. Aunque esto es algo de lo que todavía no quiere ni hablar. El escritor, riguroso en las descripciones que aparecen en todas sus obras, volvió el pasado martes a Sevilla a comprobar sobre el terreno hasta el más mínimo detalle. "La iglesia no existe. Me he inspirado en la parroquia de San José (calle de Jovellanos), pero he tomado rasgos de otras, lo que me da libertad novelesca para inventar", explica. Y es que sus creaciones se vuelven tan reales que algunos lectores aún andan buscando en el Rijksmuseum de Amsterdam el cuadro que da título a su segunda novela larga, 'La tabla de Flandes' (1990). "No me extrañaría nada que llegara alguien a Sevilla preguntando por la iglesia de la novela". Pérez Reverte tiene ya prefijado el destino de todos sus personajes, trabaja sobre una estructura previa, pero las 500 páginas que ha calculado todavía no están escritas. "Estoy en el capítulo XI, me quedan cuatro para terminar". El autor de 'El maestro de esgrima' (1988) dispone ahora de mucho más tiempo, ya que en mayo del pasado año dejó su trabajo de corresponsal de guerra para Televisión Española. "Siempre pensé que me dedicaría a la literatura cuando me jubilase, pero la necesidad de escribir llegó antes. Comenzó con 'El húsar', publicada en 1986. "A partir de la tercera obra, las cosas se dispararon y el éxito de mis libros me sorprendió a mí más que a nadie", confiesa. Pérez-Reverte ha vendido 1.200.000 ejemplares de sus obras en castellano, a los que hay que sumar 400.000 de las traducciones a 16 idiomas.

'La piel del tambor' comienza en Roma, pero se desarrolla en la Sevilla de nuestro tiempo. Una ciudad que aparece retratada con toda minuciosidad. Las calles, bares y rincones que existen en el triángulo formado por la plaza del Altozano, la Giralda y la zona del Arenal, a los que se suma el barrio de Santa Cruz. "El Vaticano decide enviar a un miembro de la curia, un especialista en asuntos sucios que es español, para enterarse de qué pasa en una pequeña iglesia barroca en la que ha habido dos muertes. Se sospecha que es la misma iglesia la que mata para defenderse de los especuladores que intentan construir en el solar que ocupa", explica a duras penas el novelista, que no quiere dar muchos detalles de la historia. "El suspense es para engañar al lector", aclara.

En la misma iglesia ha aparecido un misterioso legado depositado por un marinero que zarpó para Cuba el siglo pasado y se dejó una novia en Sevilla. La galería de personajes se completa con una guapa y joven aristócrata casada con "un financiero de tronío" y tres malandrines del barrio de Triana a los que todo les sale mal. "La iglesia es como una isla en medio de todos. Unos quieren salvarla y otros no". Pérez-Reverte utiliza la cultura como defensa frente al miedo. "El poder pretende borrar la memoria, prefiere que la gente sea analfabeta para manejarlos a gusto. Frente al ataque, algunas ciudades como Sevilla conservan su memoria, algo que les da fuerzas para defenderse".
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Rogorn
Alférez


Registrado: Feb 01, 2007
Mensajes: 9459
Ubicación: Campeón del Mundo

MensajePublicado: Mar Nov 03, 2009 12:20 pm    Asunto: Responder citando

Pérez-Reverte retrata en su nueva obra una era sin héroes ni ideales
José Bejarano - La Vanguardia - Sevilla - 28/11/1995

El folletín, el espionaje informático en el Vaticano, la trama policíaca y, cómo no, la corrupción, son elementos que brotan de las últimas páginas escritas por Arturo Pérez-Reverte y recién publicadas por Alfaguara bajo el título de 'La piel del tambor'.

Con lo difícil que resulta a estas alturas de siglo retener la atención del lector más allá de 200 páginas, el autor de 'La tabla de Flandes' recrea en 600 hojas un ramillete de personajes-náufragos que encuentran en Sevilla una ciudad para sobrevivir. La novela empieza con un acto de piratería informática. Un desconocido deja en las tripas electrónicas del Vaticano el inquietante mensaje de que una iglesia barroca de Sevilla mata para defenderse. A esa hora, tres malvados aspiran a mantener viva la copla española desde la barra de 'Casa Cuesta', un típico bar del Altozano, en pleno corazón de Triana. Los ingredientes de la novela se completan con un banquero celoso y su secretario ludópata, una septuagenaria que bebe coca-cola y el legado del último corsario español hundido frente a las costas de Cuba en el fatídico año de 1898.

Pérez-Reverte afirma que quizás uno de los principales aciertos de su nueva novela sean los personajes, perdidos en un mundo inhóspito y en el que ya nada es lo que era. En ese sentido, se trata de una novela "dura" en el fondo, aunque no en la forma, gracias a algunos personajes secundarios, tópica sevillanía, que endulzan con su gracejo el paladar del lector. El propio autor se declara colgado de la nostalgia, que no del idealismo, de unos valores evaporados. "Mi abuelo nació y murió en el mismo mundo y a mí me lo cambiaron ya cuando apenas tenía diez años", se queja el escritor. El autor busca "contrastar mundos del presente y del pasado, de un presente sin ideales y de un pasado en el que los conceptos de honor, religión y dignidad tenían aún valor. Ahora sólo nos queda el sentido del humor, y muchos hombres se inventan recursos como el sexo, el amor, el trabajo... para mantenerse frente al naufragio de los viejos valores". No es un mundo mejor ni peor, sino diferente, puntualiza Pérez-Reverte. Y qué queda cuando Sarajevo es Sarajevo, cuando ganan los malos y pierden los buenos o cuando el honor es una reliquia de pasados caballeros encopetados. Los héroes saltan hechos añicos o quedan reducidos al circo o a los cementerios. Queda entonces refugiarse en las pequeñas heroicidades del deber cumplido, queda la actitud del peón de ajedrez que reduce el sentido de su vida a defender su pequeño cuadrado sin importarle el sentido de la partida. Él cumple. Esa es la génesis de 'La piel del tambor'.

Por eso no es extraño que sus personajes estén de vuelta de todo o que el cura protagonista no crea en Dios, pero haya encontrado en la Iglesia un sentido a su vida. El autor afirma que "quizá sea la novela más devastadora que he escrito". Y añade que por eso ha recurrido a personajes secundarios, al modo de los sargentos de John Ford, sin los cuales sería insoportable. Son el Pollo Muelas, el Potro del Mantelete, la Niña Puñales y don Ibrahim. Sabor a vencidos antes de hacer, a Romance de Currito el Palmo. Después de escrita la novela, Pérez-Reverte ha descubierto que éstos son sus personajes favoritos.

Hay en la novela algunas concesiones a lo comercial, como la consabida portada con Giralda incluida, pero su autor asegura que nunca adaptó su escritura al mercado. Antes al contrario, "tuve la suerte de que el mercado aceptara, no sin resistencias iniciales, mi forma de escribir". La ambientación de Sevilla -"Sevilla es un espacio ideal para reflejar esa confrontación entre lo nuevo y lo antiguo, además de ser una ciudad hermosa y femenina, como Roma o Lisboa, frente a ciudades masculinas como Berlín o Londres"- es otra concesión, porque de esa forma no hay que explicarle al lector extranjero de qué ciudad se trata. Y Pérez-Reverte es ya uno de los autores más traducidos. Pero Pérez-Reverte no está dispuesto a pedir perdón por vender muchos libros. "En la literatura española hay mucho demagogo y mucho cantamañanas que critica a quienes vendemos", se explaya el escritor, que en cuatro años ha vendido dos millones de libros. De su nueva novela se han editado 150.000 ejemplares, una cifra reservada hasta ahora a los premios Planeta. También se ha impreso una edición especial, con tapa dura, según el modelo de las editoriales anglosajonas, de ocho mil ejemplares.
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Rogorn
Alférez


Registrado: Feb 01, 2007
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Ubicación: Campeón del Mundo

MensajePublicado: Vie Nov 06, 2009 1:41 pm    Asunto: Responder citando

Pérez-Reverte descubre en Sevilla argumentos para seguir viviendo
El autor recorre los mismos itinerarios de 'La piel del tambor', su última novela
Rocío García - El País - Sevilla - 28/11/1995

A los últimos héroes posibles de este final de siglo, desaparecidas ya las grandes causas y principios, los ha encontrado Arturo Pérez-Reverte en Sevilla, concretamente en su último libro 'La piel del tambor'. Bajo la sombra de esos héroes, el autor recorrió ayer el barrio de Santa Cruz, escenario de la obra, en la que ha trabajado los dos últimos años.

"En Sevilla uno encuentra argumentos para seguir viviendo", confesó el autor de 'La piel del tambor', su obra más larga (600 páginas), devastadora y divertida, editada por Alfaguara con una tirada inicial de 150.000 ejemplares. "Me interesa la gente que todavía busca trincheras para defender lo que les queda, los náufragos que se agarran al amor, al sexo...". Bajo esta premisa Arturo Pérez-Reverte ha escrito su última obra, para la que ha elegido Sevilla como escenario. "Sevilla es una ciudad donde el pasado explica el presente. Es una ciudad femenina, como Lisboa o Roma, al contrario que Londres o Berlín, que son masculinas. Yo he vivido un intenso idilio con esta ciudad en los últimos dos años. Sé cómo ríe, cómo llora o cómo se despierta. En Sevilla uno encuentra argumentos para seguir viviendo, desde las iglesias barrocas hasta las tascas atestadas de gente", decía un entusiasmado Pérez-Reverte en el Patio de Banderas.

'La piel del tambor', una historia de especulación y corrupción, se inicia cuando un pirata informático se introduce en la red vaticana y en el ordenador personal del Papa con un mensaje misterioso: una iglesia sevillana mata para defenderse. El Vaticano decide enviar a Sevilla a un cura experto en asuntos sucios para que averigüe qué está pasando.

El autor reconoce que 'La piel del tambor' es su novela más dura y devastadora, en la que ha introducido mayores dosis de humor agridulce, "sin el que hubiera sido demasiado desoladora. "¿Y, por qué no la Iglesia?", respondió Pérez-Reverte cuando se le preguntó el porqué de haber hecho de la institución eclesiástica el meollo de su obra. "Podía haber sido lo mismo una empresa como la Rank Xerox, la Coca-cola o un gran medio de comunicación", añadió. "En la Iglesia también hay miles de pequeños peones que sin fanfarrias hacen su trabajo divinamente y justifican su vida".

A sus 44 años, el exitazo de sus obras -ha vendido dos millones de ejemplares de sus libros en los últimos cuatro años- no le produce ninguna angustia. La única angustia que tengo es la de Hacienda. No siento ningún complejo por vender muchos libros. Es muy bueno porque me da libertad, sin la cual hoy no hubiera visto editado este tocho"', dijo señalando 'La piel del tambor'. "No voy a pedir perdón por el éxito ni renegar de él, que bien asimilado es absolutamente positivo", añadió el autor de 'El maestro de esgrima' o 'La tabla de Flandes'. Ex periodista, Pérez-Reverte jamás llegó a pensar en vivir de la literatura, aunque ya no se siente un inocente. "Tengo la suerte inmensa de que yo escribía así de antes. No he ido a buscar una manera de escribir que funcionara en el mercado, aunque si hubiera tenido que hacer concesiones las habría hecho", dijo Pérez-Reverte, quien abusa de la humildad a la hora de enfrentarse al trabajo de una nueva novela.

Con 'La piel del tambor', el escritor reconoció que iba en busca de las nostalgias y ausencias que arrastra de niño. "No soy idealista, sólo me quedan las nostalgias, y esas nostalgias de un mundo de honor y dignidad están ahí".

Antes de su publicación, la novela, que será presentada hoy en Sevilla por el escritor y profesor sevillano Juan Eslava y por el periodista lñaki Gabilondo, ya tenía dos productores de cine interesados en comprar los derechos. "Les he dicho a los dos que se lean antes el Iibro", dijo el autor, quien ha visto cómo sus anteriores obras han sido llevadas también con éxito al cine.
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Rogorn
Alférez


Registrado: Feb 01, 2007
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Ubicación: Campeón del Mundo

MensajePublicado: Sab Nov 14, 2009 11:28 am    Asunto: Responder citando

Pérez-Reverte, contra arzobispos y banqueros
Jordi Gracia - La Vanguardia - 08/12/1995

'La piel del tambor' - Arturo Pérez-Reverte - Alfaguara • 389 páginas • 2800 pesetas • Madrid, noviembre de 1995

Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) es el nombre de un fenómeno sociocultural de ventas millonarias. Eso está claro porque es cierto, pero sería doloroso y absurdo que prejuicios culturales le dejasen fuera del reconocimiento estrictamente literario. La mayoría de sus novelas -a excepción quizá de 'Territorio comanche'- están construidas con extremo cuidado sobre bases tradicionales. La novela realista del XIX y la historia de aventuras se alían con la urdimbre detectivesca y la estética y la ética que impuso el relato policiaco clásico.

Su arquetípico personaje central, el padre Lorenzo Quart, revela ser el duro sentimental que tanto cine negro nos ha enseñado a reconocer y de quien jamás esperaremos una innoble delación o una cobardía (pero sí una flaqueza menor). En 'La piel del tambor' deberá investigar unas muertes y unos mensajes informáticos relacionados con la defensa de una metáfora moral, la iglesia de Nuestra Señora de las Lágrimas en Sevilla. La iglesia será derribada si vence el arzobispado aliado con un banquero sin escrúpulos, protegido, arribista y apoyado en una patética y pintoresca cuadrilla con mucha literatura (de Galdós, Valle-Inclán o Baroja). Sus defensores son las damas de una aristocracia tronada y con sorpresa, la monja que debió andar en tiempos con chiruca y hoy lo hace con wamba y tejanos, y, sobre todo, el viejo párroco testarudo y fiel a un compromiso moral antes que religioso. Con don Príamo Ferro la novela se deshace en parte de lo más previsible -pese a tener mucha tradición literaria ese personaje- e incluso uno lo siente desaprovechado en favor de la intriga más novelera.

El autor no ha ido a buscar, aunque lo utilice, el reproche fácil al oportunismo, al enriquecimiento rápido o a la mezquindad del Vaticano y algún banquero engominado. Con esa trama, el relato retrata un modo -desfasado, romántico y letal- de vivir la religión como expresión de las convicciones morales antes que la lealtad a una preceptiva formal. Y donde se dice religión podría decirse la ideología, la política o el fútbol.

La épica de las convicciones dicta una lección escéptica por necesidad: obliga a trazar personajes desengañados y lúcidos pero fieles a sus compromisos (incluso cuando ceden a las flaquezas). Esta novela tiene dosis larvadas de esa épica de resistencia contra el dominio de lo rentable. Lo que importa son las motivaciones íntimas, y su desvelamiento es parco y lento para hacer irresistible la lectura. Exactamente por eso, Arturo Pérez-Reverte puede volver a desafiarse a sí mismo (como ha hecho ahora) y no renunciar a la elaborada y exacta intriga pero tampoco al análisis extenso e intenso de lo que está en la raíz de sus fábulas más sólidas: la vida moral.

Los momentos de debilidad privada del héroe son siempre asuntos de mucho brillo. Pérez Reverte lo aprovecha para dejar retales de prosa excelente: "Cada vez que un gesto de Macarena removía recuerdos recientes, él se llenaba de una tristeza inmensa, desesperada. Tras acercársele tanto y llevarlo al terreno donde los límites se diluían, y todo, salvo la soledad compartida y la ternura, carecía de sentido, ella se alejaba de nuevo. Era pronto para determinar cuánto perdía y cuánto ganaba el sacerdote Lorenzo Quart en la carne tibia de aquella mujer; pero la traicionada figura del templario lo acosaba como un remordimiento. Todo era una trampa ancha y vieja, con ese río tranquilo por donde discurría el tiempo que nada respeta, o que confirma tarde o temprano la condición de los hombres" (página 517).

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(Ole ahi el colega, citando con spoilers la pagina 517 na menos)
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Siana
Alférez


Registrado: Jun 15, 2006
Mensajes: 4756
Ubicación: Barcelona

MensajePublicado: Dom Abr 29, 2012 11:24 pm    Asunto: Responder citando

Por si no estaba:

La piel del tambor, razones de un Best-Seller
Hemingway, en sus recetas para el narrador, aconsejaba comenzar el relato propinando al lector un gancho de estómago. Es lo que hace el maestro Pérez-Reverte cuando comienza su novela con un pirata informático que se cuela en el ordenador personal del Papa Woitjla para informarle de que en Sevilla, en el Barrio de Santa Cruz, existe una iglesia que mata para defenderse. La receta de un buen comienzo de novela no parece excesivamente complicada. Pero luego, después de captar la atención del lector, hay que saber mantenerla. Pérez-Reverte también lo consigue en las quinientas ochenta y ocho páginas restantes. Ahí es donde reside su maestría.

En los tiempos que corren, tan pródigos en esa literatura que el ácido Umbral denomina angloaburruida, encontrar una novela adecuada para entregarse al simple goce de leer, olvidado del mundo, no es muy frecuente. Quizá sea esa la simplísima virtud de Pérez-Reverte, que explica su éxito de lectores no sólo en España sino en otra media docena de países donde la divulgación de la narrativa española es practicamente nula. Porque Pérez-Reverte nos devuelve a la simple pasión de leer abriendo un ancho paréntesis de todo lo demás. Él cumple en su novela como Dios en el mundo: omnipresente pero sin dejarse ver, pasando entre bastidores con agilidad felina, de puntillas, sabio y eficaz, sin distraer la atención del lector del puro goce de la historia que está contando.

Es un misterio cómo Pérez-Reverte ha encontrado la fuente clara que mana una fábula, esa desnudez estilística a la que los grandes autores suelen llegar cuando por fin, casi siempre a las puertas de la vejez, pueden liberarse del lastre del exceso barroco o de ese descarrío que se ha llamado "voluntad de estilo". Supongo que Pérez-Reverte, dada su juventud, encontró la piedra filosofal de la novela por pura intución porque la verdad es que no tiene todavía edad de ser el excelente novelista que ya es.

La novela tiene mucho que ver con la experiencia de la vida. Yo sospecho que la experiencia que otros intentamos acumular con los años, Pérez-Reverte la ha obtenido, por circunstancias de su asendereada vida, comprimiendo vivencias por trochas ignotas y peligrosas. Eso explica quizá que, a tan temprana edad, sea un novelista en la plenitud de sus recursos.

La única obligación de una novela es crear un mundo donde mantener secuestrado al lector el tiempo que tarda en leerla. El mundo donde nos secuestra ahora Pérez-Reverte es el de esta ciudad plural e indescifrable, Sevilla, que él sin embargo demuestra conocer y entender de forma sorprendente. El personaje principal, Lorenzo Quart, es un agente secreto del Vaticano, un sacerdote atlético, cuya íntima religión consiste en servir a la Iglesia con el mismo espíritu de sacrificio y milicia con que la servían los monjes guerreros, los templarios. Lorenzo Quart viaja a Sevilla para indagar qué está ocurriendo con la iglesia que mata para defenderse y quién es el pirata informático que envía mensajes al Papa. Hay en este personaje, como en los protagonistas de otras novelas de Pérez-Reverte, un impulso épico, una añoranza del héroe.

En Sevilla una sorda batalla se desarrolla en torno a la iglesia. Por una parte un financiero y especulador, Pencho Gavira, agraciado, moreno y peinado para atrás, que ha conseguido poner de su parte a las autoridades para que la iglesia sea declarada en ruina y sus terrenos recalificados. Frente a ellos están los que quieren salvar el templo a todo trance: el tozudo y coriaceo párroco, don Príamo Ferro, y Macarena Bruner la atractiva heredera de la estirpe nobiliaria que construyó, siglos atrás, el edificio.

Pérez Reverte vuelve a revalidar en La piel del tambor esa pasmosa facilidad suya para dibujar decenas de personajes y fijarlos indeleblemente en la memoria del lector con cuatro trazos certeros. Una facilidad para la que, si exceptuamos al Cela de su mejor época y a Delibes, no encuentro paralelo más que en la tradición decimonónica de Dickens y Pérez-Galdós. El lector discurre por estas páginas acompañado de la madre de doña Macarena, una señora que desde la sombra maneja más hilos de los que aparenta; el banquero Octavio Machuca, un hombre que se hizo a sí mismo y ahora, ya virtualmente retirado, asiste a la batalla con ironía y distanciamiento desde el despacho oficioso que se ha instalado en la terraza de una céntrica cafetería de Sevilla; Celestino Perejil, el hombre de confianza del especulador Gavira, ludópata y putañero; Gris Marsala, la monja americana, vestida de vaqueros, siempre sobre sus andamios de restauradora...

Sobre todos ellos destaca Macarena Bruner. Uno disculpa que el héroe sucumba a sus encantos: también sucumbre el lector y luego, tontamente, se descubre recorriendo Sevilla con Macarena Bruner prendida en la retina, buscándola en cada cabellera morena, en cada cimbreante cintura, en cada mirada oscura y profunda que se le cruza en la calle.

Pérez-Reverte ha tenido la virtud de fundir paisanaje y paisaje. El irrepetible paisaje urbano de esta Sevilla plural de la que siempre se ha dicho que se resiste a entregarse al forastero, pero que en La piel del tambor brilla entera y verdadera, contradictoria e inconstante, desdeñosa y ensimismada bajo su cielo azul y su sol sabio, anclada en su pasión barroca de claroscuros y concurrencias de opuestos.

En La piel del tambor asistimos a una doble contienda: por una parte la de los que quieren destruir la iglesia (esa enigmática iglesia del barrio de Santa Cruz que mata para defenderse) contra los que quieren conservarla; por otra, la batalla solitaria de Quart, el templario extraviado en el tiempo, contra las dificultades que todo el mundo opone a su misión y consigo mismo cuando intenta sustraerse a la atracción de Macarena Bruner. Una batalla, esta última, de antemano perdida, porque la belleza y la vida siempre pueden más que el ascetismo y la negación de la carne.

A lo largo de las casi seiscientas páginas de La piel del tambor, Perez-Reverte ha conseguido mantener sin desmayo la tensión del lector y obligarlo a leer perentoriamente, a abrir un paréntesis en su vida, incluso robando horas de sueño. Una experiencia por cierto muy frecuente en los lectores de Pérez-Reverte. El secreto que el autor vuelve a revalidar en La piel del tambor consiste en dosificar sabiamente acción y reflexión, al equilibrar información presente y flash back; en trasladar al lector de un escenario a otro interrumpiendo siempre la acción en lo más interesante, un recurso infalible del folletín decimonónico que la poética de Pérez-Reverte reivindica. Pero la eficacia de esta novela reside también en la sabia condimentación con que agrega ironía y humor a la contenida violencia que alienta a lo largo de todo el relato. En este sentido su gran hallazgo ha sido el de personajes entrañables y patéticos de los bajos fondos sevillanos, el pintoresco equipo de delincuentes a los que el banquero ha encomendado el trabajo sucio. El jefe es don Ibrahim el Cubano, falso abogado, estafador y perfecto caballero a cuyas órdenes están El Potro del Mantelete, ex-torero y ex-boxeador, y Niña Puñales, folklórica otoñal que nunca pasó de promesa. Las peripecias del trío, a veces desternillantes, a veces inspiradoras de una gran ternura, prestan a la acción principal un adecuado contrapunto. Otra variación tonal sabiamente entretejida es la romántica historia de Carlota Bruner, antepasada de la heroína, con el capitán Xaloc, la memoria de cuyos amores reverdece a través de la correspondencia y los recuerdos atesorados en el arcón familiar.

No es un secreto, y La piel del tambor viene a corroborarlo, que Pérez Reverte ha dado con la piedra filosofal que hace que una novela además de bien escrita sea interesante y pueda apasionar tanto al lector exigente como al que meramente busca entretenerse y gozar de la narración. Pero Pérez-Reverte rechaza la cómoda reiteración de su obra pasada para aprender en cada novela, para superarse y arriesgarse en metas más comprometidas y ambiciosas. Porque Pérez-Reverte no se duerme en los laureles y sigue indagando la condición humana. Esa es la primera y más fundamental condición del novelista de casta. También, y aunque él no se lo proponga, nos sigue enseñando a muchos que transitamos el difícil camino de la fabulación.

Juan Eslava Galán
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MensajePublicado: Lun Abr 30, 2012 8:57 am    Asunto: Responder citando

Gracias Siana.
No conocía esta crónica del maestro para el maestro. Guiño
_________________
"Son Españoles los que no pueden ser otra cosa". (Cánovas)
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Violette
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MensajePublicado: Lun May 07, 2012 11:51 am    Asunto: Responder citando

Este libro me encanta. POr el escenario, la siempre deseable Sevilla, y porque fue uno de los primeros que leí del tirón del Maestro. Recuerdo, hace un par de inviernos, un paseo por sus calles hasta dar con la plazuela donde se ubica "la Hierbabuena", el restaurante que aparece en la novela. No era momento de quedarse, que apetecía mucho mas hacerlo en una noche cálida de verano y azahar, así que pendiente estar dejarse allí unos buenos cuartos. La ocasión, desde luego, lo merece.
_________________
¿Para qué sirve un libro sin imágenes ni diálogos?
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Rogorn
Alférez


Registrado: Feb 01, 2007
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MensajePublicado: Lun Jul 02, 2012 5:31 pm    Asunto: Responder citando

"Sevilla te hace sentir vivo, es una ciudad muy literaria"
MAR - ABC - 21/09/1995

Arturo Pérez-Reverte anunció ayer, en el transcurso de una conferencia pronunciada dentro de los cursos de Otoño de la Universidad de Sevilla, que su última novela, titulada 'La piel del tambor', que se publicará a finales de año, está ambientada en Sevilla, "una de las pocas ciudades literarias que quedan, porque conserva intacta su singularidad". El periodista y escritor afirmó durante su conferencia 'Memoria y documento en la novela' que Sevilla es una ciudad idónea para ambientar una novela, "porque conserva esos anclajes que te hacen sentir vivo".

"Sevilla simboliza muchas cosas. Se parece a Nueva York menos que Madrid, y a mí Nueva York no me gusta. En un mundo en el que ya no va a merecer la pena ni viajar, porque nos formatean a todos con el mismo programa, Sevilla sigue siendo diferente, inyecta vida. Si a esto se le añade que es conocida en todo el mundo y que es identificada rápidamente con España, ahí tenemos los motivos de que ambientara mi novela en esta ciudad", dijo.

Pérez-Reverte explicó la importancia que tiene en sus novelas la labor de documentación, y apuntó en este sentido que "merece la pena leerse un libro de trescientas páginas sólo por acertar con una frase de tu libro. El rigor puede ser divertido si te documentas sobre un tema que te guste. Para mí, la fase de documentación es una de las más amenas e importantes, y en la que se aprende muchísimo. Lo importante es tener la sangre fría suficiente para no utilizar todo lo que has encontrado, sino sólo lo preciso para tu trama", indicó.

El conocido escritor aseguró que ha pasado un año entero en nuestra ciudad para encontrar los escenarios idóneos para ambientar su novela, pero recalcó que no pretende reconstruir la Sevilla real, sino reflejar su particular lectura de la ciudad. "Las ciudades literarias nunca son reales", dijo.

Según Reverte, antes de ponerse a escribir, conviene establecer una poderosa estructura narrativa que imponga disciplina al escritor para que evite lo accesorio y se centre en la trama. "No digo que sea la forma de escribir más correcta, sino la que yo utilizo, y hace eficaces mis novelas", precisó. El que fuera popular corresponsal de guerra indicó también a este respecto que una novela debe estar hecha "con ingeniería narrativa" y comparó sus libros con "obras artesanales en las que el rigor y el trabajo juega un papel más importante que la inspiración del momento".

Pérez-Reverte manifestó que el éxito o fracaso de una novela depende del grado de identificación del lector con los personajes que aparecen en ella. "Por ello, yo intento hacer coincidir autor, protagonista y lector", subrayó. "Quien reste importancia a lo que piense el lector o las ventas que consigue su libro, miente como un bellaco", declaró Pérez-Reverte, para quien es posible aunar el éxito editorial con la calidad narrativa.

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Eslava y Pérez-Reverte defienden la literatura de entretenimiento "de siempre" y critican el formalismo
SC - ABC de Sevilla - 22/09/1995

Los novelistas Juan Eslava Galán y Arturo Pérez-Reverte defendieron ayer en Sevilla la novela como "género que siempre fue de entretenimiento", y dijeron que "cuando se ha dejado llevar por formalismos se ha desvirtuado". Ambos autores participaron en un debate sobre 'La novela española de hoy en el contexto occidental', organizado en la Universidad. Eslava Galán dijo que "los experimentalismos de décadas pasadas se han abandonado y que hoy prima el argumento en la narración". Pérez-Reverte, por su parte, aseguró que "la literatura española ha estado secuestrada por un sindicato del crimen formado por críticos y autores para los cuales no valías nada si no estabas influido por Faulkner". Añadió que "en este periodo se utilizaban experimentalismos y oscurantismos como pretextos para justificar la falta de contenidos" y que "hoy ese secuestro ha terminado y muchos autores de pretendidas obras maestras y grandes hallazgos han desaparecido". Dijo que en ese contexto, hace veinte años él no hubiera podido publicar sus novelas. "Ahora, los escritores españoles tenemos público en Francia, Alemania o los países sudamericanos, y antes no", añadió.

Pérez-Reverte, que dijo aborrecer a Góngora "porque no cuenta cosas", aseguró que "la palabra no es algo que constituya un fin en sí mismo, sino un medio, algo que no debe notarse". habló de las dos formas que hay a su juicio de enfrentarse a la creación literaria: "Existe la creación solitaria, olímpica, de obras a las que a lo mejor algún día se hará justicia. Es una forma arriesgada y condenada a lo minoritario. Pero también hay escritores que queremos tener lectores, e incluso ganar dinero. Somos los que bajamos a la arena y utilizamos las armas del enemigo en nuestro beneficio. Y buscamos fórmulas para llegar al mismo núcleo que los otros escritores, pero envuelto en técnicas que nos hacen llegar a más gente".

También dijo que el "boom" de la narrativa hispanoamericana "llenó la literatura española de hojarasca y de imitadores de García Márquez". Aseguró que es partidario de algunas técnicas de lo que llamó "el huérfano thriller norteamericano", pero aplicadas a climas y ambientes narrativos "que sólo son posibles con el capital cultural de Europa".

Por su parte, el crítico Santos Sanz Villanueva auguró la desaparición a corto plazo de las librerías. "La venta de libros quedará para los grandes almacenes, que los colocarán en las estanterías situadas junto a las cajas registradoras, al lado de las maquinillas de afeitar".
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue Jul 05, 2012 4:33 pm    Asunto: Responder citando

Arturo Pérez-Reverte presenta en Sevilla su nueva novela, 'La piel del tambor'
Trinidad de León-Sotelo - ABC - 28/11/1995

Lo dice clarito. Los personajes y situaciones de la novela son imaginarios. Todo ficticio, excepto el escenario: "Nadie podría inventarse una ciudad como Sevilla". La eligió para que por ella se movieran clérigos, piratas informáticos, duquesas, malandrines y banqueros. Todos han sido atrapados por Pérez-Reverte en 'La piel del tambor', su nueva novela.

La primera edición es de 150.000 ejemplares, de los que 8.000 se han realizado como "libros recuerdo". El hecho de elegir Sevilla como lugar para la presentación del libro no es casual, ya que, como queda dicho, Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951), sitúa en ella los enigmas de su novela. El autor, que tiene la costumbre de localizar exteriores como los cineastas, se inclinó por Sevilla porque necesitaba una ciudad barroca, moderna, que tuviera un río y que conociera todo el mundo. Buena y obligada idea en alguien que no sólo vende como rosquillas en España, sino en el extranjero. 'La tabla de Flandes' llegó a los 260.000 ejemplares en nuestro país y a los 200.000 en Francia. Con todos sus libros, el escritor ha alcanzado una venta de dos millones de ejemplares. Nada extraño, pues, que responda con rapidez cuando le espetan la palabra "best-seller" como una condenación. "Se trata de un cliché superficial. Proust, Eco, Joyce, han sido "best-sellers". Lo que sucede es que durante mucho tiempo la literatura ha estado secuestrada por criterios selectivos y no prácticos. La gente dejó de leer porque se publicaban pestiños. Claro que aquí, si vendes poco eres Kafka. Afortunadamente, Mendoza, Sampedro o Marsé rompieron aquellos moldes, y eso me ha beneficiado", comenta. Pérez-Reverte diferencia, no obstante, entre los superventas europeos y los americanos. Entiende que éstos se hacen expresamente para el mercado, sin ninguna ambición cultural, mientras que en Europa tenemos una vieja herencia.

Piensa que 'La piel del tambor' ofrece en la forma humor y amenidad, pero el fondo es duro. La desolación es clave principal en esta novela, donde no faltan el romanticismo, el suspense o la corrupción. Periodista durante veintiún años en más de quince guerras, asegura que no se le pueden pedir finales felices. "Lo que he contemplado ha provocado que desde mi punto de vista la condición humana no salga bien parada, pero esto no quiere decir que rechace la esperanza y la ternura. He visto grandes banderas, e historias que han terminado en el vacío. El héroe colectivo ha muerto. Ahora es el tiempo del héroe solitario y cansado, pero que resiste. Escribo para reivindicar los jirones que quedan de dignidad". Confiesa su fe en la pequeña épica del peón de ajedrez que, sin fanfarria, se justifica como persona. Asegura que ha metido a la Iglesia en el argumento como a cualquier multinacional, pero a ésta, "aunque ha fallado en muchas cosas, le quedan muchos peones". Monseñor Amigo, arzobispo de Sevilla, asistirá hoy a la presentación de 'La piel del tambor'. Cuentan que cuando supo que su cargo aparecía en el libro se preocupó. Parece que ya está tranquilo.

Foto: http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/sevilla/abc.sevilla/1995/11/29/008.html
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Rogorn
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MensajePublicado: Vie Jul 06, 2012 7:42 pm    Asunto: Responder citando

La piel del tambor
Ángel Basanta - ABC - 15/12/1995

La carrera literaria de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) hizo diana en 1990 cuando, con 'La tabla de Flandes', logró uno de los triunfos más espectaculares habidos en la novela española de los últimos lustros. Aquella excelente novela enigma sedujo a muchos lectores y logró un amplio reconocimiento de la crítica. Su autor demostraba entonces que se podía escribir una novela redonda, colmando las apetencias del gran público y sin renunciar a la calidad literaria, reuniendo tradición y modernidad en una fórmula cuyos componentes son bien conocidos pero que muy pocos saben desarrollar adecuadamente. Aventura, historia, intriga, misterio, investigación, detectivesca, lances folletinescos, envoltura culturalista, ambientación minuciosa y narración ágil y bien elaborada son pilares fundamentales de su novelística. El logro se repitió, con cierto manierismo, en 'El club Dumas' (1992), y el éxito de ambas novelas acarreó la recuperación de 'El húsar' (1986) y sobre todo, 'El maestro de esgrima' (1988), valiosas obras anteriores hasta entonces poco conocidas. Ahora, tras el valiente recorrido por la que fue su profesión de reportero en 'Territorio comanche' (1994), en su última novela se acerca a la actualidad, donde el autor confirma que sabe moverse con igual soltura que en la historia y desplegar su extraordinaria capacidad de fabulación.

'La piel del tambor' arranca con una información inicial muy precisa en sus más mínimos detalles: "El pirata informático se infiltró en el sistema central del Vaticano once minutos antes de la medianoche. treinta y cinco segundos más tarde, uno de los ordenadores conectados a la red principal dio la alarma" (pág. 13). Semejante minuciosidad en la precisión temporal del comienzo se corresponde después con la detallada ambientación espacial de la novela en la ciudad de Sevilla, casi en la más estricta actualidad, incluida la resaca de la Expo y sus secuelas de arribismo y corrupción. Alertados por el "hacker" informático los servicios secretos del Vaticano se ponen en funcionamiento con el fin de averiguar qué pasa en una iglesia de Sevilla que "mata para defenderse". Y habiendo puesto de relieve la ambición de ciertas mafias vaticanas, el interés de la novela se centra en Sevilla. En este escenario real -"Nadie podría inventarse una ciudad como Sevilla", advierte el autor- se desarrolla una aventura imaginaria con múltiples peripecias en la cual Pérez-Reverte pone a prueba su portentoso arte de contar historias e integrarlas en una narración que nunca pierde el interés del lector en sus casi seiscientas páginas.

Las más altas esferas sociales y los bajos fondos se dan cita en 'La piel del tambor'. La aristocracia, la política, las finanzas y el clero aparecen representados, respectivamente, por una antigua familia ducal, el alcalde, la dirección de un banco y el arzobispo. En el otro extremo, un trío de tahúres a sueldo de quien pueda pagarlos y un par de matones que encarnan la fuerza intimidatoria de cualquier prestamista. En este abanico social se mueven con luz propia los personajes principales de la novela, individualizados y caracterizados progresivamente por su actuación, sus reflexiones y su confrontación dialéctica en los diálogos. Con calculada dosificación de todos los componentes de la intriga, en torno al misterio de unas muertes en aquella iglesia amenazada por la piqueta, se van configurando los personajes del triángulo central: un apuesto sacerdote joven, disciplinado e inteligente, comisionado por la Curia vaticana para obtener la información necesaria; una joven aristócrata separada, bella y audaz, que lucha por mantener viva, en la iglesia de Nuestra Señora de las Lágrimas, la memoria de locura y amor de una antepasada; y un brillante abogado que, metido a banquero y encumbrado en sociedad por vía matrimonial con la heredera del antiguo ducado, ahora ve peligrar su relación nobiliaria y sus aspiraciones financieras depositadas en la especulación urbanística con el terreno de aquella iglesia situada en pleno barrio de Santa Cruz. Estos tres personajes están bien perfilados en sus respectivas actuaciones. Su configuración se enriquece, además, con el peso de la experiencia en la complejidad de cada uno, sobre todo en el cura y la aristócrata, gracias a la oportuna recuperación de su prehistoria narrativa: el modesto origen familiar y los problemas existenciales y religiosos en la personalidad de Lorenzo Quart, la íntima frustración y resentimiento de Macarena en su fracasado matrimonio con el banquero. A su lado se mueven otros personajes de suma relevancia en la trama novelesca, también dotados de fuerza y misterio en su caracterización: por ejemplo, la recia figura del párroco de Nuestra Señora de las Lágrimas, viejo sacerdote en quien conviven hábitos preconciliares con la afición a la astronomía, obstinado siempre en la heroica defensa de su iglesia; y una misteriosa monja seglar son dispensa temporal indefinida y estudios de arquitectura y restauración que emplea para mantener esta iglesia libre del peligro de la ruina o de cualquier otra amenaza.

La potenciación de la intriga descansa en la investigación de las extrañas muertes ocurridas en la iglesia, en la información acerca de los agentes enfrentados en su defensa o en su destrucción y explotación posterior, en el descubrimiento de la identidad del intruso informático y en el proceso de encuentros y desencuentros entre los personajes del triángulo amoroso central. A veces esta suspensión de la intriga se intensifica por medio del tradicional procedimiento de destacar algún dato nuevo al final de un capítulo y ampliarlo después más adelante: así, al final del capítulo 10, con su velada alusión al destino del periodista irónicamente llamado Honorato Bonafé. Y desde luego, al final el autor se muestra muy generoso en la aclaración de los principales interrogantes suscitados en la novela, incluso en la revelación del pirata informático, por más extraña que parezca su identidad, en una última pirueta sobre la que se ironiza asegurando que "no es necesario que nadie lo crea".

Con estos materiales enraizados en la actualidad, aunque sin mojarse más de lo conveniente, Arturo Pérez-Reverte ha dado cima a una novela brillante que garantiza el entretenimiento de un amplísimo número de lectores. Añádase, además, que 'La piel del tambor' es una buena novela. Está bien construida y combina con indudable eficacia narración, descripción y diálogo. Si no encierra dramáticas inquietudes ni grandes afanes de trascendencia, hay que reconocer que transmite la atmósfera decepcionante de una época sin ideales, más proclive a desengaños que a finales felices. Y si hacemos gracia del empleo, quizás con mayor frecuencia de los deseable, de tópicos y frases hechas, del ocasional uso impropio de alguna palabra (como "tema" en la pág. 297) y de la errónea identificación de monseñor Spada con el apellido del arzobispo sevillano "Corvo" (pág. 568), entre otras cuestiones de poca monta, resulta altamente positivo destacar que es una obra bien escrita, con frescura y humor, lo que no suele ser muy habitual en novelas de esta naturaleza.
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Adeletheresa61
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MensajePublicado: Sab Ago 25, 2012 12:45 am    Asunto: Responder citando

http://hemeroteca.abc.es/nav/Navigate.exe/hemeroteca/madrid/cultural/1996/02/16/012.html

El Cultural 16.02.96. Arturo Pérez-Reverte es numero uno en libros vendidos en España con La Piel del Tambor.

Cita:
Arturo Pérez-Reverte que se ha convertido en nuestro Umberto Eco. El tambor no ha sonado por casualidad...
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue Sep 06, 2012 10:23 am    Asunto: Responder citando

“Me queda la nostalgia del idealismo”
Manuel Mediavilla – La Verdad – Sevilla – 28/11/1995

“Uno no debe acomplejarse porque venda muchos libros. No veo por qué deba pedir perdón por hacerlo”, recalca Arturo Pérez-Reverte. Y niega escribir para vender: “Esta es una novela muy áspera”, dice al referirse a sus personajes, en los que salva “la pequeña ética del oscuro peón que sin público ni fanfarria hace su trabajo”. De sí mismo sólo reconoce que “me queda la nostalgia del idealismo. Creo en su ausencia y eso hace que escriba novelas buscándolo”.

“La novela ha sido un magnífico pretexto para ir a Sevilla con frecuencia”, dice Arturo Pérez-Reverte de ‘La piel del tambor’ (Alfaguara). Así que ayer se fue a la capital andaluza para presentarla y, cual guía turístico-literario, llevar a la prensa por los escenarios del argumento. Una historia que tiene como trasfondo la especulación inmobiliaria contra la parroquia de Santa María de las Lágrimas, que arranca con un mensaje enigmático al Vaticano -“La iglesia mata para defenderse”- y que articula su trama en torno a un sacerdote enviado por la Santa Sede para investigar el asunto.

Es, como dice el autor, “una novela escrita a la manera de las de antes, con planteamiento, nudo y desenlace”. Un relato en el que la acción aparece en primer plano, al servicio de la amenidad, de la diversión del lector, pero donde también es clave la profundidad, la mirada amarga sobre “este siglo que termina de tan mala manera”. En un paisaje universal en el que “ganan los malos, en el que hay un Sarajevo”, apenas queda otra cosa que supervivientes como el cura Lorenzo Quart, un paradójico incrédulo con causa que encuentra en la Iglesia su bandera, y una serie de personajes secundarios –“son mis favoritos, mis sargentos de John Ford”, reconoce- que “nacieron sabiendo que estaban vencidos y se dan calor mutuamente”.

La iglesia y el sacerdote protagonista no son, precisa Pérez-Reverte, más que meros símbolos de su idea fundamental de “hablar de una gran empresa en crisis y de la gente que intenta salvarla, cada uno a su manera”. Sin instituciones ni personajes religiosos, la problemática sería la misma: “Hay un mundo que se cae a pedazos, hay gente desorientada que se mueve entre las ruinas, intentando encontrar algo a lo que agarrarse, y hay muy pocas cosas a las que agarrarse”. Esa es la parcheada piel del tambor que da título a la novela, “sobre la que a veces todavía redobla la gloria, pero que en realidad es una piel llena de remiendos y agujeros, que son la pobre gente que se lo monta como puede para sobrevivir”.

El título, añade el escritor, también podría haber sido ‘Siempre nos quedará Sevilla’. Porque, subraya, “¿qué más da?... El mundo es una porquería, nos ha salido todo mal, hemos fracasado, se morirán el Papa, el rey y Felipe González, vendrá la guerra, la capa de ozono, pero siempre habrá un lugar como Sevilla -o como París, o como Roma- donde poder refugiarse. Un lugar para mantenerse alejado de la soledad, la desorientación y la insolidaridad que nos invaden” y que han llenado su obra de “miradas de soledad, de desprecio, de odio”. Y en Sevilla ayer Pérez-Reverte revisitó, esta vez con una procesión periodístico-literaria, el barrio de Santa Cruz, donde su novela ha situado su imaginaria iglesia, y acabó reencontrándose con sus revividos personajes, con los que de tanto pasearlos por la ciudad “me obsesioné tanto que he llegado a creer en su apariencia física. Me los conozco a todos, y parece que van a asomarse en cualquier momento”. Quienes se asomaron fueron algunos curiosos, atraídos por el tumulto de cámaras televisivas y fotográficas, incluidos por supuesto algunos lectores de Pérez-Reverte, símbolo de esos miles de admiradores de su literatura con los que el ex reportero ha logrado conectar. “Yo ya escribía así antes”, precisa. “No he ido a buscar una manera de escribir que gustara al mercado”, remacha después de admitir que ha “aprendido a manejar algunas claves comerciales, como usar Sevilla, ciudad muy conocida fuera de España”.
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Adeletheresa61
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MensajePublicado: Jue Sep 06, 2012 9:43 pm    Asunto: Responder citando

Gracias Ro.

Cuanto me gusta La Piel del Tambor.

Cita:
“Hay un mundo que se cae a pedazos, hay gente desorientada que se mueve entre las ruinas, intentando encontrar algo a lo que agarrarse, y hay muy pocas cosas a las que agarrarse”


Me parece que hay cosas que no cambian nunca.


Cita:
“La novela ha sido un magnífico pretexto para ir a Sevilla con frecuencia”


Solo he ido una vez.... Triste
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Rogorn
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MensajePublicado: Vie Sep 07, 2012 9:45 am    Asunto: Responder citando

Arturo Pérez-Reverte arremete contra la literatura artificial y onanista
Manina Delgado - La Verdad - Cartagena - 19/12/1995

El periodista Arturo Pérez-Reverte presentó ayer en Cartagena ‘La piel del tambor’, su última novela, de la que ya se han vendido 150.000 ejemplares y va a salir a la venta la tercera edición. Pérez-Reverte se mostró sorprendido por el resultado de su última obra, tanto por la acogida de la crítica como por la de los lectores. “Realmente esto no me los esperaba. La editorial creía en la novela más que yo. Lo que hay que tener en cuenta es que cuando la obra salió a la venta yo acababa de escribirla. En ese momento estaba como la mujer que ha parido o ha tenido un mal parto: no quiere saber si es niño o niña, sólo descansar”, aseguró. En este momento, el escritor reconoce no poder evaluar el trabajo que ha realizado durante un año para poder dar a luz su última obra. “Cuando finalicé la novela no sabía calificarla como buena o mala. En eso sigo sin saberlo. Está demasiado cerca el año de trabajo para poder hacerlo”.

‘La piel del tambor’ es una novela de distintos ingredientes característicos de sus obras: misterio, arte, la cultura del siglo XIX, la iglesia y la banca, con toques de folletín romántico y novela policíaca, lo que los críticos han denominado “reverterancias”. La historia se desarrolla en Sevilla, calificada por Pérez-Reverte de “ciudad femenina”. A la pregunta de por qué esta ciudad y no cualquier otra, asegura que “es que Sevilla tiene historia, es antigua y moderna. En sus calles existen tipos muy singulares. Tiene aromas y olores. En definitiva, tiene unos elementos que facilitan el escenario”.

El escritor y periodista cartagenero, quien presentó su libro en la Casa Pedreño de CajaMurcia, ha necesitado más de un año para preparar su última obra. Para ello se ha visto obligado a leer el breviario que utilizan los sacerdotes, el catecismo, ir a misa para tomas notas, e incluso decidió ponerse el alzacuellos para comprobar su rigidez. “Ha sido muy divertido, porque cada novela significa un aprendizaje, significa que en el tiempo que se está escribiendo se aprenden cosas nuevas que no conocías, y te pones en el lugar de personas que no conoces”.

“Mi actitud es la de lector, no la de escritor”, advierte Pérez-Reverte, quien asegura que los lectores leen sus obras porque “me consideran un hermano de raza, de culto. Yo no soy escritor, soy un tipo a quien le gusta mucho leer, y me dedico a hacer los libros que a mí me gustaría leer. Juego un poco a reconstruir las obras que me agradan, rehacerlas un poco y adaptarlas a mi vida, a mi manera, pero sin perder de vista que soy lector”.

El éxito de sus libros está en su poder de comunicar y conectar con el público. “Sospecho que la buena acogida de mis libros se debe a la patria común que tenemos los lectores y yo, del libro que hemos compartido. Esto hace que no haya esa barrera que muchas veces se levanta entre el escritor y su público. Mi novela no es una obra de arte, sino algo que se acerca a la gente. Compartimos patria, sueños e ilusiones”. El creador de ‘El maestro de esgrima’, ‘La tabla de Flandes’ y ‘Territorio comanche’, entre otros títulos, advierte que ha tenido mil influencias de los grandes escritores. “Sería imposible decir que me ha influido un solo libro o escritor. Han sido miles de títulos de los que he sacado algo. Siempre he destacado obras como ‘Los tres mosqueteros’, ‘La flecha de oro’ y ‘La montaña mágica’”. En tan solo dos semanas se han vendido 150.000 ejemplares de ‘La piel del tambor’, el mismo número que se vendió en todo un año de su obra anterior. Esto ha hecho que la primera edición se haya agotado, que estén a punto de agotarse los ejemplares de la segunda, y que se esté imprimiendo la tercera.

Defensor de un tipo de literatura que cuenta cosas, reivindica “la lectura a la manera clásica, como siempre fue. Desprecio a la literatura onanista ante el espejo, ante esas actitudes pseudoliterarias de salón, de suplemento literario, que está tan lejos de la vida real, de lo que es la literatura, de la gente que quiere leer e imaginar cosas”. Defender su ideal de lo que debe ser la literatura hace que la gente se identifique con su obra. “No creo que exista una “Arturomanía”. La gente no se identifica conmigo, sino con una forma de contar las cosas. Al leer mis obras se están identificando con escritores como Dumas o Galdós”. Rechaza “esa literatura artificial, alambicada. Cuando se dice que los españoles no leen, siempre pienso: “Perdona, a mí sí me leen”. La gente no es idiota ni tonta. La gente sabe lo que quiere. Cuando le das oportunidad de imaginar y soñar, la gente entra, es más generosa. La gente es agradecida cuando se juega limpio con ella”. Pérez-Reverte se niega a pasar a la historia con un perfil selecto y culto. “Yo no quiero pasar a nada, sólo quiero pasármelo bien escribiendo”.

Pérez-Reverte ha desarrollado el argumento de sus obras en distintas ciudades, españolas o extranjeras. En su última novela ha sido Sevilla la ciudad elegida, pero asegura que también existe un lugar en su obra para la ciudad en donde nació, y por eso tiene previsto la creación de una novela cuya trama se desarrolle en Cartagena. “Es un proyecto para el que necesito tener unos años más para hacerlo. Cada cosa hay que hacerla en su momento. Todavía no tengo la edad suficiente como para tener el punto de vista necesario para escribirla. Espero que cuando llegue el momento sea capaz de escribir la obra”.
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Rogorn
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MensajePublicado: Jue Nov 08, 2012 6:20 pm    Asunto: Responder citando

'La piel del tambor': regreso a Revertelandia
José Belmonte Serrano - 30/10/2003

La crítica ha sido unánime en esta ocasión al considerar que en 'La piel del tambor', calificada, asimismo, como la mejor obra de cuantas ha publicado hasta la fecha Arturo Pérez-Reverte, se repiten los mismos esquemas utilizados en relatos precedentes. "El autor -escribe Santos Sanz Villanueva en su reseña crítica-, al igual que ha hecho en ocasiones anteriores, combina con toda tranquilidad varias clases de novelas: la criminal y policiaca, la de aventuras, la de amores imposibles y la psicológica, por lo menos". Se percibe, además, esa fundamental labor de documentación previa a la que el escritor cartagenero nos tenía acostumbrados desde la aparición de su primera novela, 'El húsar': "Existe, como en las anteriores -leemos en el texto titulado 'Iglesias como trincheras', del que es autor José Perona-, un trabajo enciclopédico previo que adecúa las ropas, las lecturas, las actitudes, los finos, las tapas, los carteles de toros, los 111 bares, los jesuitas encargados de la seguridad electrónica del Vaticano, la descripción de la iglesia y la lucha ideológica entre polacos y liberales, los problemas teológico-financieros, etc.". Rosa Mora, en las páginas de 'Babelia', admite que existe un discurso que, en 1986, se inicia en las propias páginas de 'El húsar' y que se prolonga hasta desembocar en 'La piel del tambor'. Un discurso que "lo mantiene bajo diversas formas, pero inalterable: una desolada y escéptica visión del mundo". El propio Arturo Pérez-Reverte, en las numerosas entrevistas que en los distintos medios de comunicación le llegaron a realizar a propósito de 'La piel del tambor', contribuyó a fomentar la idea -ciertamente discutible, como luego veremos- de que "el lector de siempre va a encontrar lo de siempre".

Sin embargo, a pesar de que exista, como se dejaba apuntado unas líneas más arriba, un acuerdo unánime entre autor, críticos y lectores a la hora de reconocer que 'La piel del tambor' es un producto inconfundiblemente revertiano, en esas mismas reseñas a las que antes nos hemos referido y en otras a las que de inmediato aludiremos, no se dejaba de admitir que Pérez-Reverte, en su última novela, agregaba a su particular coctelera algún que otro ingrediente nuevo. La fórmula que mantiene en pie eso que, no sin cierto tono humorístico, el propio autor ha denominado "Revertelandia" se ha alterado. En la olla mágica sigue cociéndose, a la espera de ser agitado con el cuidado y la maestría necesarias, la Historia, el arte y la novela gótica. Sólo que las proporciones de esos conocidos ingredientes parecen haber variado.
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El_Curioso_Impertinente
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MensajePublicado: Jue Feb 14, 2013 9:11 pm    Asunto: Responder citando

Algo de esto cuenta Arturo en La piel del tambor. Creo Ojos Movidos

http://blogs.elpais.com/vientos-de-brasil/2013/02/as%C3%AD-ratzinger-conden%C3%B3-a-boff-al-silencio.html
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Todos los seres humanos cometen errores, pero algunos seres humanos cometen más errores que otros y a ésos se los llama "tontos" (Fray Guillermo de Baskerville).
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